Tendenciasviernes, 31 de enero de 2025
El Día de la Candelaria y su origen centenario
La conmemoración de la Candelaria tiene raíces en la época colonial
Héctor Román / El Sol de Zacatecas

El Día de la Candelaria, celebrado cada 2 de febrero, se ha mantenido vigente gracias a su fuerte arraigo cultural e identitario. Su evolución ha permitido que las generaciones recientes lo adopten con un enfoque lúdico, emotivo y festivo, según la investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, María Angélica Galicia Gordillo.
La conmemoración de la Candelaria tiene raíces en la época colonial, cuando los frailes ibéricos fusionaron rituales mesoamericanos con celebraciones españolas. En la tradición hispana, esta fecha marcaba el momento de llevar velas a la iglesia en honor a los 40 días del nacimiento de Jesús. En Mesoamérica, coincidía con un ritual vinculado a los cerros, considerados contenedores de vida, y donde se realizaban sacrificios infantiles.
Para facilitar la evangelización, los frailes permitieron la continuidad de los cultos indígenas sin sacrificios. Con el tiempo, el rito se transformó en la costumbre de vestir al Niño Jesús y llevarlo al templo, consolidando así el sincretismo cultural.
La integración de los tamales a la festividad tiene su origen en la creación de la rosca de Reyes. Esta, con forma de corona, contenía una figura del Niño Jesús, lo que dio lugar a la tradición de ofrecer tamales a quienes encontraran la figura en su porción de rosca.
Según Galicia Gordillo, los tamales eran un platillo ampliamente difundido y su uso coincidía con la disponibilidad de hojas de maíz tras la cosecha. Fray Toribio de Benavente, conocido como Motolinia, vio en los tamales una oportunidad de fortalecer la celebración religiosa al integrarlos como parte esencial del festejo.
El Día de la Candelaria ha perdurado no solo por su trasfondo religioso, sino por su carácter festivo. Muchas familias mantienen la tradición de buscar “padrinos” para el Niño Jesús y organizar reuniones donde los tamales siguen siendo el centro de la celebración.
La Confederación Nacional de Cámaras de Comercio, Servicios y Turismo estima que en 2025 esta festividad generará una derrama económica superior a mil 500 millones de pesos a nivel nacional. Este impacto refleja el consumo de tamales, atole y la compra de vestimenta para el Niño Jesús.
De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del INEGI, en 2023 había más de 13 mil negocios dedicados a la producción y venta de tamales, un incremento significativo respecto a los siete mil 224 expendios registrados en 2017.