El Horizonte Sudcaliforniano / ¿Quién va a curar a la península?
La discusión nacional suele centrarse en hospitales, presupuesto o infraestructura. Pero desde Baja California Sur la pregunta adquiere otra dimensión dada nuestra densidad poblacional y su dispersión geográfica.
¿cómo garantizar salud universal en un territorio disperso y geográficamente complejo?
Nuestro estado tiene una característica evidente: la distancia.
Esa dispersión territorial hace que la política de salud pública tenga que pensarse de manera distinta. A ello se suma otra realidad:
En ese contexto, hay una discusión que Baja California Sur necesita dar con seriedad: la creación de una facultad pública de medicina en el estado.
Hoy muchos jóvenes sudcalifornianos que desean estudiar medicina enfrentan una barrera económica y geográfica. Las opciones suelen implicar trasladarse a otros estados, pagar renta, transporte y manutención, algo que para muchas familias simplemente es imposible.
El resultado es doblemente problemático. Por un lado, se limita el acceso a la formación médica para jóvenes con vocación, que podrían convertirse en médicos comprometidos con sus propias comunidades.
Por otro lado, cuando quienes logran estudiar fuera terminan su formación, con frecuencia ya no regresan al estado. No por falta de compromiso, sino porque sus oportunidades laborales y profesionales se encuentran en los lugares donde estudiaron.
Así se produce lo que se conoce como la famosa “fuga de cerebros”, un fenómeno silencioso que debilita los sistemas de salud regionales.
Una facultad de medicina en Baja California Sur no sería solamente una institución educativa. Sería una política estratégica de salud pública Por ponerte un ejemplo:
Y desde la península, esa discusión adquiere urgencia.
La salud universal es una meta nacional.
Pero su éxito dependerá, en buena medida, de cómo los estados construyan soluciones propias para sus realidades. Y en la península, una facultad de medicina podría ser una de ellas.













