“Particularmente trabajamos con una especie de sargazo que se llama Sargassum horridum, que se caracteriza porque forma grandes biomasas en la zona del golfo de California”, señaló.
Esta biomasa aparece a finales de otoño, alcanza su punto máximo durante la primavera y decrece en verano, lo cual ofrece una ventana clara para su recolección.
Contrastes peninsulares
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Investigadores trabajan en el aprovechamiento de esta alga para productos de uso diario. / Foto: Cortesía / Cristina Landa
La Paz, Baja California Sur.- En Baja California Sur elsargazo se utiliza para suinvestigación cosmetológica, anualmente el golfo de California alberga 183 mil toneladas en peso húmedo de sargazo, de las cuales el 70% puede utilizarse para la producción y comercialización de productos.
Cristina Landa, especialista en productos naturales derivados de algas marinas, evalúa su uso en la industria cosmética. El sargazo en Baja California Sur no solo cumple funciones ecológicas fundamentales, también representa una fuente con alto valor económico y científico.
Así lo demuestran las investigaciones de la investigadora, quien ha trabajado tanto en el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR) como en el Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR), y actualmente forma parte del Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la Universidad Autónoma de Baja California.
Desde sus primeras líneas de investigación, Landa ha enfocado su trabajo en la caracterización química del sargazo y en su potencial aplicación para el desarrollo de productos de uso humano.
“Estudio los compuestos químicos que producen las algas y trato de entender a qué se debe que los produzcan y cómo podemos aplicarlos en nuestra vida diaria, para uso humano, uso animal, uso acuícola, desarrollo de productos, etc.”, explicó en entrevista.
Durante su estancia en el CIBNOR, centró su atención en el Sargassum horridum, una de las especies dominantes del golfo de California, caracterizada por formar densas biomasas en ciertas épocas del año. Inicialmente, su trabajo se enfocó en analizar la variación química entre las estructuras del alga —como las frondas y los aerocistos (pequeñas estructuras con gas)—, pero luego surgió la posibilidad de evaluar su uso en la industria cosmética.
Investigadora Cristina Landa Cansigno en proceso de laboratorio. / Foto: Cortesía / Cristina Landa
La investigación se centró en evaluar el potencial de los extractos obtenidos de esta alga como agentes antienvejecimiento. Para ello, el equipo utilizó diferentes métodos de extracción, ajustando parámetros como temperatura y energía, con el fin de obtener las moléculas responsables de estos efectos.
“Resulta que cuando tú haces una extracción, no siempre obtienes la molécula objetivo. Entonces tienes que utilizar diferentes metodologías para arrastrar esos compuestos que realmente son los responsables de un efecto antienvejecimiento”, explicó Landa. En pruebas de laboratorio in vitro, los extractos crudos fueron aplicados directamente sobre enzimas y radicales libres. “Probamos contra la enzima elastasa y contra algunos compuestos antioxidantes para ver si había este potencial en Sargassum horridum”, indicó.
El sargazo es un alga parda marina que pertenece al grupo de macroalgas. / Foto: Cortesía / Cristina Landa
La elastasa es una enzima natural que degrada proteínas clave como la elastina, que brinda elasticidad a la piel. “Estas enzimas, cuando empiezan a degradar la piel, es cuando tendemos a presentar arrugas” explicó.
El sargazo también mostró actividad antioxidante. “Los radicales libres son como cuchillitos de palo para las células. Están ahí libres y molestan a la célula porque no hay quien los capture. Se deben producir de manera natural, pero cuando hay exceso por radiación solar, mala alimentación, contaminación o incluso el tabaco, alteran a la célula y degradan la estabilidad de la piel”, señaló.
Las pruebas confirmaron que los extractos de S. horridum tienen capacidad antioxidante, aunque su potencia puede variar debido a la complejidad química de las mezclas. Además, el equipo realizó una caracterización química preliminar.
“Encontramos efectivamente la presencia de compuestos fenólicos, una saponina diosgenina. Todos estos compuestos ya se han reportado en la literatura con efectos antienvejecimiento, antioxidantes, fotoprotectores, antiinflamatorias y que pueden actuar sobre enzimas relacionadas con el bienestar de la piel”, explicó Landa.
Este estudio es relevante para seguir investigando el Sargassum horridum en Baja California Sur y ver su potencial cosmético.El volumen de biomasa disponible de esta especie es significativo.
Según la investigación “Evaluación de Sargassum en la Bahía de La Paz, BCS, México” escrito por Gustavo Hernández, María Casas, Carmen León, Ignacio Sánchez y Elizabeth Rodríguez del departamento de Pesquerías del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas IPN y el Centro Regional de Investigación Pesquera de La Paz, el golfo de California alberga 183 mil toneladas en peso húmedo de sargazo cosechable cada año, de las cuales el Sargassum horridum representa aproximadamente el 70%. “Estos mantos usualmente están compuestos por dos especies: Sargassum lapazeanum y Sargassum horridum”, detalló.
Recolecta de sargazo en San Juan de la Costa. / Foto: Cortesía / Elena Palacios
Actualmente, Landa colabora en un proyecto del CIBNOR enfocado en analizar las variaciones químicas del sargazo entre diferentes localidades de la península. “Condiciones como temperatura, nutrientes, estado reproductivo o especies asociadas pueden favorecer o disminuir la producción de compuestos antioxidantes. Entonces queremos saber en qué época o en qué sitio se produce la biomasa con la mayor cantidad de antioxidantes”, explicó.
El proceso de aprovechamiento cosmético del sargazo incluye una recolección cuidadosa —en snorkel o buceo, según la profundidad— y su posterior secado. De ahí se extraen los compuestos activos mediante técnicas especializadas.
Registro de campo realizado por Enrique Calvillo del CIBNOR en San Juan de la Costa. / Foto: Cortesía / Alejandra Mazariegos
“No es como que vaya yo a la playa, vea sargazo tirado y me lo embarro en la piel. Muchos de estos compuestos se degradan fácilmente con la temperatura o la exposición a la luz. Tiene que haber todo un proceso para que realmente tengan un efecto”, subrayó.
Aunque actualmente no hay empresas en México que integren formalmente estos extractos en líneas cosméticas comerciales, ya hay emprendimientos emergentes y esfuerzos individuales. “En este momento no hay nadie que se dedique a hacerlo formalmente. Yo he trabajado un poquito en esa parte de adición hacia algunas fórmulas cosméticas utilizando esta biomasa, pero todavía faltan pruebas más contundentes para validar realmente el efecto”, explicó.
En contraste con la crisis que experimenta Quintana Roo, donde el arribo masivo de sargazo genera daños ecológicos, turísticos y económicos severos, en Baja California Sur la presencia de estas algas pardas es un signo de salud ambiental. Así lo explicó la doctora Alejandra Mazariegos Villarreal, técnica encargada del Laboratorio de Macroalgas del Programa de Ecología Pesquera del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR).
Sargazo en Puerto Morelos Quintana Roo. / Foto: Cortesía / SAMMO-ICML, UNAM.
“El sargazo es un alga parda marina que pertenece al grupo de macroalgas más estructuralmente complejas. No tienen verdaderas raíces, tallos ni hojas, aunque sí estructuras similares, como rizomas y frondas. Son organismos fotosintéticos fundamentales en ecosistemas marinos y costeros”, precisó la doctora Mazariegos.
Existen más de 300 especies de sargazo en todo el mundo, pero únicamente dos son pelágicas, es decir, flotantes y libres en la columna de agua. Estas dos especies, Sargassum natans y Sargassum fluitans, son responsables del fenómeno masivo del Caribe, llegando a generar arribazones superiores a 100 mil toneladas en un solo año, según datos recientes de la UNAM para 2025. En contraste, todas las especies presentes en Baja California Sur son bentónicas, adheridas al fondo marino.
Entre las especies sudcalifornianas destacan: Sargassum horridum, Sargassum funicola, Sargassum lapazeanum, Sargassum johnstonii y Sargassum herporhizum, que están adaptadas específicamente al ecosistema local, con ciclos claramente definidos: crecimiento en invierno, máxima biomasa en primavera y desprendimiento natural en verano.
Estructuras densas de sargazo adherido al sustrato en la zona de El Sauzoso. / Foto: Cortesía / Alejandra Mazariegos
La importancia ecológica del sargazo local es profunda. La doctora Mazariegos explicó: “Estos bosques marinos sirven como áreas cruciales para la reproducción y crecimiento de especies marinas, muchas con valor comercial directo o indirecto como Chopas, Cabrillas y Cochito. Además, al desprenderse y llegar naturalmente a las playas, nutren la arena como fertilizantes naturales”.
Estos beneficios directos se extienden a la mejora de la calidad del agua, ya que el sargazo actúa como fijador de nitrógeno, enriqueciendo suelos y favoreciendo el crecimiento de otras especies vegetales, estabilizando así los ecosistemas costeros. Suscríbete aquí a la edición digital de El Sudcaliforniano
En comparación, el fenómeno del Caribe mexicano ha tenido un impacto dramático desde 2015, agravándose en 2025 con cifras récord estimadas por la UNAM en hasta 100 mil toneladas de sargazo acumuladas.
Bosques de sargazo bentónico frente a Las Ánimas, en La Paz, Baja California Sur / Foto: Cortesía / Alejandra Mazariegos
Esto ha provocado una crisis económica significativa: solo en 2024, hoteles privados gastaron alrededor de 150 millones de dólares en labores de limpieza y disposición del alga. Además, la Secretaría de Marina destinó en ese mismo año más de 125 millones de pesos adicionales en tareas de contención y limpieza.
El problema está relacionado con el exceso de nutrientes vertidos al océano por ríos como el Amazonas, el calentamiento global y el debilitamiento de las corrientes marinas. Estos factores han permitido la proliferación del “gran cinturón de sargazo” en el Atlántico tropical. “Estas cantidades extraordinarias son consecuencia de una combinación de factores humanos y ambientales, incluyendo aumento de nutrientes por contaminación, calentamiento del océano y alteraciones en las corrientes marinas”, aclaró la investigadora del CIBNOR.
Vista desde la ruta dos de senderismo en Balandra. / Foto: Emilio Avendaño / El Sudcaliforniano
“En Baja California Sur, no existen condiciones oceanográficas ni geográficas para la llegada de sargazo pelágico. Las corrientes marinas y la composición de especies son completamente diferentes, lo que nos mantiene alejados de la crisis que vive el Caribe”, enfatizó la doctora Mazariegos.
Pese a que algunas personas pueden percibir negativamente el sargazo en playas, especialmente por olores generados durante su descomposición, la doctora aclaró que estos olores no representan riesgos para la salud humana.
“Son olores naturales de la descomposición orgánica, especialmente perceptibles cerca de manglares o en zonas con aportes de aguas residuales, pero no implican riesgos sanitarios”, aclaró.
Finalmente, la doctora Mazariegos ofreció claras recomendaciones para locales y turistas: no retirar el sargazo en cantidades naturales debido a su importancia ecológica; disfrutar del snorkel con protección adecuada (camisetas o licras) para evitar contacto con organismos urticantes asociados al alga; y reportar cualquier proliferación anómala a autoridades científicas o ambientales.