Asimismo, advirtió que el endeudamiento prolongado puede derivar en conductas de riesgo. “Es muy común que, ante este tipo de escenarios, se presente consumo de sustancias o incluso ideación suicida”, puntualizó.
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Una mujer habla por teléfono mientras muestra señales de estrés, una situación común en personas que enfrentan presión económica prolongada. / Foto: Carolina Vizcarra / El Sudcaliforniano.
La Paz, Baja California Sur. – Enero suele marcar el inicio de ajustes económicos para miles de familias, luego de los gastos realizados durante el cierre del año. Más allá de las implicaciones financieras, el endeudamiento sostenido puede tener consecuencias directas en la salud mental de las personas, particularmente cuando se convierte en una preocupación constante que se prolonga en el tiempo.
De acuerdo con el psicólogo clínico Raymundo Andrés Centeno Muñiz, el endeudamiento genera niveles elevados de estrés que impactan tanto en el bienestar emocional como en el funcionamiento cotidiano de quienes lo padecen.
“El estrés es una de las situaciones más complejas que vivimos actualmente como sociedad, y cuando se presentan presiones económicas constantes, este nivel se incrementa”, explicó. Desde el punto de vista biológico, detalló, el cuerpo responde al estrés produciendo cortisol, una hormona directamente relacionada con la ansiedad. “Con esto vienen la irritabilidad, los cambios de estado de ánimo y, en muchos casos, cuadros de ansiedad”, señaló.
Según el especialista, la presión económica suele detonar emociones como preocupación y miedo, que se intensifican cuando las deudas se vuelven prolongadas. Estas emociones, indicó, pueden derivar en frustración y en reacciones impulsivas. “Cuando se actúa desde un estado emocional alterado, muchas veces el resultado termina siendo desfavorable”, apuntó.
Centeno Muñiz identificó que uno de los sectores más vulnerables ante este tipo de afectaciones es el de las personas que viven de manera constante bajo esquemas de préstamos o deudas, especialmente aquellas con poca o nula educación financiera. “Son contextos donde el endeudamiento se normaliza y se vuelve parte de la vida diaria, lo que mantiene activo el estrés”, explicó.
El manejo de deudas y obligaciones financieras puede convertirse en un factor de estrés cuando se mantiene de manera constante. / Foto: Carolina Vizcarra / El Sudcaliforniano.
Las repercusiones no se limitan al ámbito individual. El psicólogo advirtió que este tipo de tensión también suele trasladarse a las relaciones familiares y de pareja. “El estado de ánimo se ve afectado y eso impacta en la dinámica de la relación; se dejan de realizar actividades, se generan conflictos y se deteriora la convivencia”, comentó.
Además, destacó que en muchos casos se presentan conductas de aislamiento social, particularmente entre hombres. “Una característica frecuente es el aislamiento, esta dificultad para expresar lo que está pasando, asociada muchas veces a la percepción de haber fallado o no haber podido resolver una situación económica”, explicó.
Entre las señales de alerta que pueden identificar familiares o personas cercanas, Centeno Muñiz mencionó los cambios marcados en el estado de ánimo, alteraciones en el sueño, afectaciones en el apetito —ya sea disminución o aumento— y el abandono de actividades que antes eran habituales. “Es un cúmulo de situaciones que pueden indicar que algo no está bien”, señaló.
El especialista subrayó la importancia de buscar atención profesional cuando estas manifestaciones se mantienen en el tiempo. “La salud mental debería ser parte de la canasta básica”, afirmó, al señalar que aún persisten prejuicios que dificultan el acceso oportuno a apoyo psicológico. En muchos casos, dijo, los problemas están relacionados con la dificultad para regular emociones, controlar impulsos o resolver conflictos.
El aislamiento emocional es una de las conductas que pueden presentarse en personas que atraviesan problemas financieros y afectaciones en su salud mental. / Foto: Carolina Vizcarra / El Sudcaliforniano.
Como medida preventiva, el psicólogo recomendó fortalecer la educación financiera y reconocer oportunamente los límites económicos personales. “Aprender a identificar cuándo se está gastando más de lo que se gana es clave para reducir el estrés”, señaló. También hizo referencia a problemáticas presentes en la entidad, como la ludopatía, asociada a apuestas y juegos de azar, la cual representa un factor adicional de riesgo económico y emocional.
Finalmente, Centeno Muñiz reiteró que atender tanto la dimensión financiera como la emocional es fundamental para prevenir afectaciones mayores en la salud mental, especialmente en contextos donde las deudas se convierten en una carga constante.