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Localmartes, 23 de septiembre de 2025

Así se aniquila al Estero de Urías, uno de los más contaminados de México y el mundo 

Todas las formas posibles de contaminación pesan sobre este cuerpo de agua y los manglares que lo rodean

Raquel Zapien, Sheila Arias y César Hernández

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“Muchas personas de Mazatlán no lo conocen [al estero de Urías], lo ven como un lugar sucio, como un lugar de aguas residuales”, lamenta Alexis Guadalupe Romero Osuna, docente del Centro de Estudios Tecnológicos del Mar 08 (CETMAR).

Junto a sus estudiantes, ha examinado el estómago de peces y moluscos adquiridos en los embarcaderos cercanos para constatar la presencia de microplásticos en estos organismos.

¿A dónde van los microplásticos?

La mayoría de los desechos plásticos consistían en hebras que medían menos de un milímetro, seguidos por fragmentos de entre dos y cuatro milímetros y unos pocos pedazos de plásticos de varios centímetros.

En la fauna del humedal, su acumulación puede bloquear sistemas digestivos y reducir la capacidad reproductiva; también es probable que se trasladen contaminantes al ser humano a través de su consumo con consecuencias que aún son inciertas y están siendo investigadas.

La simulación de rescate

Receptor de las aguas residuales

“Todo se ha vertido siempre al estero o a la playa”, admite Silvia Lizárraga Fuentes, habitante y presidenta de la asociación civil Colonias de la Isla en Acción.

“Se ha encontrado que las plantas de tratamiento traen mucho microplástico como residuo de las lavadoras. A las plantas tratadoras les llegan todas esas aguas domésticas, las concentran y las están descargando en el estero”, confirma la investigadora.

Eso explicaría por qué cerca de dos tercios de los microplásticos encontrados en el análisis de sedimentos son fibras sintéticas de ropa.

Además de la contaminación, esto termina afectando el sentido de pertenencia de los pobladores, pues ante la falta de atención municipal, ellos mismos ven al ecosistema como “un lugar que sirve para desechar lo que ya no les sirve”.

El círculo de la desatención

Leticia Alvarado Fuentes, directora del Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN) de Mazatlán, reconoció que la zona del estero ha sufrido un abandono estructural por una descoordinación entre autoridades federales y municipales.

Para la profesora Romero Osuna, la falta de atención gubernamental también genera la idea de que ese espacio natural, refugio y zona de alimentación de infinidad de seres vivos, no es importante.

“Si las personas ven que las autoridades no le dan la importancia que merece, tal vez apliquen el ‘¿por qué lo voy a cuidar yo sí otros no lo cuidan?’”, refiere.

El desconocimiento es otro factor que favorece la falta de atención, señala Romero. “Muchas personas de Mazatlán no lo conocen y lo ven como un lugar sucio, pero cuando lo visitan se dan cuenta de que es bonito”.

La recuperación aún es posible

Hasta ahora, el “rescate” del Estero de Urías recae en las acciones de limpieza que realizan organizaciones ciudadanas con el apoyo de instituciones educativas y que parecen no tener fin: así como se extraen toneladas de plásticos, así vuelven a llegar.

A este esfuerzo se suman las limpiezas y la barrera flotante instalada por la organización Maz ConCiencia entre los esteros del Infiernillo y Urías para evitar que la basura llegue a los cuerpos de agua.

La doctora Ana Carolina Ruiz Fernández cree que a pesar de los altos niveles de contaminación de materia orgánica, plásticos y sustancias tóxicas, el sistema aún cumple con funciones ecológicas, aunque necesita rehabilitación.

“Hay que cerrar esas fuentes de contaminación y dejar que la propia naturaleza haga su trabajo, yo creo que sí es recuperable”, dice.

Detener las descargas contaminantes y gestionar mejor los residuos sólidos urbanos, con una recolección, transporte, tratamiento y disposición final eficiente, ayudaría a mejorar sus condiciones ambientales, asegura la investigadora de la UNAM.

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“Si seguimos por este rumbo, lo vamos a terminar matando y de manera irrecuperable, pero sí es posible hacer de este lugar un lugar mucho mejor si dejamos de afectarlo con lo que ya sabemos que no tenemos que hacer”, advierte.

La comunidad académica, pescadores y organizaciones ya están presentes, ahora falta el rescate desde las autoridades de Gobierno.

El estero está esperando.

* Este texto es parte de una alianza periodística entre Mongabay Latam y Causa Natura.

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