Buscan instalar muelle de lujo en icónica playa de La Paz
El muelle de Almar alerta a vecinos sobre la posible privatización de un espacio de recreación para paceños y colonos de El Manglito
Alan Flores
“Ese terreno y esa playa eran parte del tejido social y cultural que dio origen a La Paz”, expuso en entrevistas previas sobre el desarrollo en cuestión.
Impactos sociales y ambientales
La obra propuesta enfrenta resistencias por su ubicación estratégica en la Ensenada de La Paz, un área reconocida por su riqueza ambiental como un humedal prioritario para las aves playeras.
Además, es un sitio Ramsar y se encuentra en el AICA (Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves en México), por ser un punto de alimentación para las aves playeras que migran por la península.
En esta zona se han registrado más de 20 mil aves playeras al año, de acuerdo a la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras (WHSRN).
Algunas amenazas que exponen para la zona son el crecimiento de la mancha urbana, descargas de desechos sólidos, derrames de gasolina y lubricantes, así como rellenos con sedimento terrígeno.
En la Bahía de La Paz, también se encuentra un área de refugio para el tiburón ballena, decretada en noviembre de 2018 por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Vecinos y colectivos ambientales han manifestado su preocupación por las implicaciones del proyecto en el hábitat de aves migratorias y tortugas marinas, presentes en la playa colindante.
¿Qué dice la empresa?
Según el documento presentado por Promotora El Salate, las afectaciones al ecosistema serán mínimas debido “al uso de materiales y procesos sustentables”.
Sin embargo, los vecinos de la zona consideran que las medidas de mitigación rara vez compensan la pérdida de estos espacios naturales.
A ello se suma el descontento de los habitantes, quienes denuncian la privatización de un espacio históricamente público.
¿Inicia privatización de la playa?
“Muchas veces, la instalación de infraestructura en la playa implica delimitaciones con rejas, bardas o zonas de acceso controlado”, expuso el vecino para El Sudcaliforniano.
Algunos recuerdan con indignación que el entonces presidente municipal Rubén Muñoz Álvarez y ex diputado federal, aprobó el proyecto durante su gestión, a pesar de las voces que exigían preservar el carácter público del lugar.
El proyecto no solo enfrenta cuestionamientos ambientales, sino que revive las críticas sobre privatizaciones en gobiernos pasados.
Los 13.5 millones de pesos de la venta se diluyeron entre promesas incumplidas y gastos no transparentados durante la emergencia por Covid-19, como reconoció el exalcalde en entrevista.
“Fue un momento complicado por la pandemia. Tuvimos que priorizar sueldos y ayudas alimentarias”, expuso el exalcalde en entrevistas sobre el tema.



























