elsudcaliforniano
Locallunes, 10 de febrero de 2025

Campistas llenan playas de heces

Extranjeros viven en sus casas rodantes en playas de El Sargento y La ventana, en La Paz, y descargan sus baños en un arroyo, incumpliendo una norma ambiental

Síguenos en:google

Emilio Trejo / El Sudcaliforniano

Esta norma estipula los criterios específicos de higiene para los campamentos turísticos, con especial énfasis en el manejo de desechos humanos. Es obligatorio contar con instalaciones sanitarias adecuadas que garanticen la disposición segura de heces y orina, evitando la contaminación del suelo y fuentes de agua.

Lee: Vecinos de Cerro Colorado denuncian que cementera sigue operando pese a suspensión

La apropiación del espacio costero con fines residenciales no solo transformó la estructura productiva de la zona, sino que también generó tensiones en torno al acceso a los recursos y a la identidad local, desplazando a habitantes originarios a zonas más altas y reconfigurando las dinámicas sociales y económicas. 

Este fenómeno ha llevado a una explotación desordenada del territorio, donde la falta de infraestructura de saneamiento y el manejo inadecuado de desechos han generado problemáticas ambientales y conflictos con la comunidad local.

A pesar de la creciente popularidad de esta modalidad de turismo prolongado en la región, el delegado de El Sargento, Virgilio Burgoin García, reconoció que no tenía conocimiento del problema, pese a llevar tres meses en la gestión.

“No hemos tenido conocimiento hasta ahorita que usted me lo está diciendo. Entonces, pues no, no he tomado cartas en el asunto por eso”, mencionó en entrevista.

Turismo de larga estancia

“Es un sitio increíble para pasar el invierno. No es fácil no tener agua caliente o electricidad constante, pero nos organizamos para conseguir lo que necesitamos”, comentó una campista originaria de California, que se negó a revelar su nombre.

Sin embargo, el problema principal no radica en la estancia prolongada de los visitantes, sino en el manejo inadecuado de sus desechos fecales, una situación que ha despertado la molestia de la comunidad con 1,359 habitantes en El Sargento según el censo de población y vivienda del INEGI realizado en 2020.

De acuerdo con una denuncia anónima que motivó este recorrido, los campistas eliminan sus excrementos en bolsas plásticas —algunas etiquetadas como “ecológicas”— que posteriormente son arrojadas en un arroyo cercano, junto con papel higiénico y otros residuos.

El problema se agrava debido a la falta de un proceso adecuado de biodegradación, ya que el clima árido de la región impide que los residuos orgánicos se descompongan de manera eficiente. En algunos puntos del área se pueden observar restos de desechos humanos entre la vegetación y sobre la arena.

Uno de los residentes locales, que para efectos de confidencialidad llamaremos Pedro Buenrostro, comentó: “Los viajeros creen que esto es tierra de nadie. No hay supervisión ni reglas claras y terminan contaminando sin asumir responsabilidad”.

¿Cuál es el impacto ambiental y riesgos sanitarios?

La bióloga marina Graciela González Franco, egresada de la UABCS y residente en La Ventana, advierte que la acumulación de materia fecal y otros residuos puede tener consecuencias severas para el ecosistema costero. Entre las afectaciones destacan:

Además, la presencia de estos campamentos improvisados sin regulación puede alterar el equilibrio natural de la zona, afectando la fauna y flora endémicas.

Suscríbete aquí a la edición digital de El Sudcaliforniano

A pesar de la creciente popularidad de esta modalidad de turismo prolongado en la región, hasta el momento no se ha establecido un marco regulatorio claro que obligue a los campistas a respetar normas ambientales y sanitarias.

Los residentes y algunos comerciantes de El Sargento han expresado la necesidad de que las autoridades implementen medidas para regular esta actividad, ya sea mediante cobros de estancia, instalación de servicios básicos o restricciones de campismo en ciertas áreas protegidas.

“Es necesario establecer un control, porque el problema seguirá creciendo. No se trata de expulsar a los turistas, sino de ordenar su presencia y proteger el medio ambiente”, expresó al final un lugareño.

NOTAS RELACIONADAS

Más Noticias