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Localdomingo, 16 de febrero de 2025

Conoce la historia de un vendedor de algodones de azúcar

El carnaval de La Paz tal vez no tiene los mejores carros alegóricos, pero es de los mejores lugares para vender, dice nuestro entrevistado

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Raymundo León

Armando Ramírez, viene de Mazatlán, Sinaloa, al Carnaval de La Paz, Baja California Sur, a vender estos algodones, de 40, 50 y hasta 100 pesos dependiendo del tamaño, chico, mediano y jumbo.

“Los algodones los hacemos con azúcar, colorante y saborizante; más que nada la maquinita es la que hace magia, por decirlo así, porque hay que tener en cuenta que es un comal que está girando y con el mismo aire se cristaliza el azúcar y se hace el algodón”, explicó.

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Sobre el malecón de La Paz, el puesto de Armando está frente a los juegos infantiles, ahí le cobraron 5 mil pesos por un metro lineal, suficiente para realizar su actividad comercial, dijo.

Mencionó que esta actividad es su único trabajo, pero viaja a 20 o 30 ferias por año, a veces con toda su familia como en esta ocasión y otras solo con su esposa, porque sus hijos tienen que ir a la escuela.

Expresó que sí se puede vivir de la venta de algodones como lo hace él, pero no siempre les va bien, hay veces que en un día venden 200 algodones, pero hay otras que les va mal, “pero es lo que nos gusta y pues seguimos dando guerra aquí”.

Comentó que sus precios realmente están accesibles y hasta hay compañeros que le dicen que los venda más caros, pero para él no tiene caso, porque lo que quiere es vender y que no se les quede la mercancía.

Dijo que ya lleva varios años viniendo al carnaval de La Paz a trabajar, pero esta vez se adelantaron, y regresarán a Mazatlán, a su tierra, para el carnaval de allá.

Abundó que esta actividad la aprendió de sus padres, es decir, ya viene de familia, de generación en generación, y sus hijos también le saben al negocio y cuando pueden faltar solo unos días a la escuela y la feria está cerca de Mazatlán, los acompañan a él y su esposa.

Al preguntarle sobre los vendedores de algodones que recorren todo el malecón con el producto, dijo que no trabajan con él, son compañeras y compañeros que tienen su propio negocio, unos vienen de Torreón, de Durango, de diferentes lugares del país, pero al final todos se conocen porque andan en las mismas ferias.

Respecto a la estancia en La Paz, expresó que es un poco arriesgado porque representa un gasto fuerte, sobre todo cuando viaja con toda su familia.

Aclaró que a este carnaval se transportaron en el ferry, con los ingredientes que utilizan porque aquí son más caros. Para dormir, dijo que algunos comerciantes se quedan en hotel, otros en casas de campaña, y algunos más en sus carros. En lo particular él ha recurrido a todo esto.

Precisó que para que lo dejaran vender pagó 5 mil pesos al ayuntamiento de La Paz, por un metro lineal, por lo que seguramente hay otros comerciantes que adquieren más espacio y pagan mucho más.

“Yo por decir aquí pago 5 mil pesos por un metro lineal, imagínese los puestos que están más grandotes; entonces luego la gente piensa que venimos y nos hacemos ricos, pero igual no saben que uno está trabajando, ahora sí que correteando la chuleta”, expresó.

Se enteró que algunos comerciantes andaban buscando en el Ayuntamiento espacio de última hora, aclarando que él no batalló porque llegó con tres días de anticipación, para hacer el trámite directamente, porque no pudieron registrarse a través del servicio en línea que pusieron en esta ocasión.

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Sobre la situación en Sinaloa por la inseguridad, comentó que ellos que recorren todo el país se dan cuenta que no nada más es ahí, en muchas partes está igual, y si bien ahorita el ojo está puesto en su estado, ellos ya se acostumbraron y no, en lo particular no ha resultado afectado, es decir, no los molestan.

Nosotros no nos metemos con ellos y ellos no se meten con nosotrosArmando Ramírez

Armando Ramírez manifestó que el carnaval de La Paz tal vez no es el que tiene el mejor desfile, con los mejores carros alegóricos, pero sí es de los lugares donde más vende algodones de azúcar.

“La gente de aquí sí nos apoya, la neta, yo quiero pensar que como es una vez al año, son poquitos días y se distraen. En otras partes como que cada rato hay ferias y no caemos de novedad”.

Mencionó que de La Paz se regresa a Mazatlán a trabajar y luego viene otra vez a Baja California Sur, esta vez a la feria de San José del Cabo, donde también lleva varios años con su actividad.

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