El carnaval que no se ve: trabajar mientras otros celebran
Mientras la ciudad festeja, corporaciones de seguridad, emergencia y limpieza enfrentan jornadas extendidas para sostener la operación del Carnaval de La Paz
“Ese personal se concentra por la tarde para cubrir el horario nocturno del carnaval, mientras que elementos de las nueve delegaciones municipales refuerzan la cobertura para no descuidar el resto de la ciudad”, señaló.
El trabajo silencioso de la atención médica
Para el carnaval actual, indicó, las corporaciones trabajan con planes de contingencia que contemplan distintos escenarios y alternativas de actuación en caso de una afluencia mayor a la prevista.
El artista canadiense, radicado en la comunidad, presenta una nueva colección en el Festival ABC Art Baja 2026, donde explora identidad, turismo y cotidianidad
La corporación aseguró que están dispuestos a mantener un canal de comunicación abierto con familiares de Jesús Salvador, esto tras las manifestaciones
Aunque contemplan que las ofertas que han recibido son un buen “parámetro” la base trabajadora no ha aceptado las contrapropuestas de las autoridades de los tres poderes y gobierno municipales
La impugnación de Alejandro Palacios contra su destitución está por entrar a Sala Superior, por lo que la decisión del INE aún no queda en firme y pueden restituirlo
En la comunidad de La Playa ubicada al este de San José del Cabo, los vecinos mantienen un centro de acopio para recolectar la mayor cantidad de desechos y evitar que se conviertan en una fuente de contaminación
Policías realizan rondines preventivos en el área del carnaval, como parte del operativo de seguridad en el malecón de La Paz. / Foto: Alberto Cota / El Sudcaliforniano
La Paz, Baja California Sur.– Cuando el malecón de La Paz se transforma en un punto de encuentro para la música, los desfiles y la convivencia, una parte fundamental de la celebración ocurre fuera del foco principal. Se trata de un operativo que involucra a corporaciones de seguridad, servicios de emergencia y personal de limpieza, cuya participación permite el desarrollo continuo de las actividades y la atención de incidentes durante los días de carnaval.
La planeación inicia meses antes del arranque oficial. De acuerdo con Eduardo de Dios Zermeño, director de Proximidad Social y Seguridad Pública Municipal, la organización del carnaval se construye a partir de mesas de seguridad municipales en las que participan instituciones federales, estatales y municipales, así como áreas operativas del Ayuntamiento.
Explicó que, previo al evento, se realizan reuniones específicas con Protección Civil y el Heroico Cuerpo de Bomberos para la revisión de riesgos asociados a la instalación de puestos, el uso de gas y fuego, así como la operación de juegos mecánicos. En paralelo, las áreas de seguridad pública coordinan esfuerzos con la Policía Estatal, la Procuraduría General de Justicia del Estado, Guardia Nacional, Sedena y Marina, a fin de definir estados de fuerza, número de unidades y zonas de cobertura.
A esta logística se suman los servicios de atención prehospitalaria, que mantienen presencia permanente en el núcleo del carnaval y en puntos estratégicos. “En cada bocacalle se instalan unidades de ambulancia y atención médica, además de puntos al interior del área del templete, donde se concentra la mayor afluencia”, detalló el funcionario.
El operativo contempla un estado de fuerza de 620 elementos, respaldados por 87 vehículos oficiales, así como herramientas tecnológicas como drones y centros de mando para vigilancia y monitoreo. La coordinación se afina en al menos cuatro reuniones formales, donde se definen horarios, rutas de comunicación y medidas alternas ante la saturación de telefonía e internet que suele registrarse por la concentración de asistentes.
Durante los días de carnaval, la Policía Municipal ajusta su operatividad sin suspender la atención regular en la ciudad. De Dios Zermeño explicó que los elementos que cubren el turno diurno, de 6:30 de la mañana a 5:30 de la tarde, son quienes se integran posteriormente al servicio en el área del carnaval, extendiendo su jornada hasta las primeras horas del día siguiente.
Los momentos más complejos suelen presentarse al cierre de las actividades, particularmente entre la una y las tres de la mañana, cuando concluye la venta de alcohol y se realizan los despejes de vialidades. En ese periodo se concentran la mayoría de los reportes por riñas, al tiempo que ingresan las cuadrillas de limpieza para iniciar el barrido del área.
Uno de los componentes clave del operativo es la atención prehospitalaria. Victoria Cota Avilés, subcomandante de Grupo Calafia, paramédica y operadora con 17 años de experiencia, explicó que la corporación ha participado en los operativos de carnaval desde hace más de una década, en coordinación con Protección Civil Municipal.
Para esta edición, Grupo Calafia mantiene presencia con una unidad paramédica en el núcleo del carnaval, sin descuidar la cobertura regular en la ciudad ni un operativo paralelo en Puerto Chale. Durante los primeros días de actividades, las corporaciones de emergencia comienzan labores alrededor de las 6 de la tarde y concluyen entre las 2 y 3 de la madrugada; posteriormente, se mantiene al menos una unidad de guardia hasta que finalizan por completo los trabajos de limpieza del área.
Elementos de Grupo Calafia permanecen en punto estratégico del Malecón, como parte del dispositivo de atención prehospitalaria durante el carnaval. / Foto: Cortesía / Grupo Calafia
Las incidencias más frecuentes, detalló, están relacionadas con caídas, golpes menores y afectaciones derivadas de las aglomeraciones. En los puntos de mayor concentración, como los escenarios principales, se presentan cuadros de estrés, sofocación, pánico o desmayos. “En los lugares donde se junta más gente, sobre todo en los escenarios principales, llegan a generar estrés porque no pueden moverse, se sofocan, entran en pánico y tienden a desmayarse; ahí es donde tenemos que sacarlos para poder brindarles la mejor atención posible”, explicó.
En este contexto, la subcomandante recomendó a la ciudadanía prever y, en la medida de lo posible, evitar las zonas con mayor acumulación de personas; cuidar especialmente a niñas y niños; no portar objetos voluminosos que dificulten el desplazamiento; mantenerse hidratados y atender los avisos y alertas emitidos durante el desarrollo del carnaval. También llamó a respetar las vallas y señalamientos, particularmente durante los desfiles. “Es importante que no se atraviesen cuando pasan los carros alegóricos y que respeten las vallas; todos van a poder ver y eso ayuda a evitar accidentes”, señaló.
Cota Avilés recordó que uno de los operativos más exigentes se registró durante el carnaval de 2023, en el concierto del cantante Carín León, cuando la afluencia superó las 25 mil personas. “Llegó un punto en que no nos dábamos abasto; prácticamente era un elemento por persona a la que se le brindaba atención, porque la cantidad de gente era demasiada”, relató.
Concluidos los eventos nocturnos, el carnaval entra en una fase distinta que se extiende hasta el amanecer. A partir de las dos de la mañana, las cuadrillas de Servicios Públicos ingresan al malecón para iniciar el barrido manual y la recolección de residuos generados durante la jornada. Primitivo Salinas, trabajador del área, explicó que el volumen de basura es constante noche tras noche, lo que obliga a mantener un ritmo continuo de trabajo. “Todas las noches es lo mismo, sale mucha basura y hay que avanzar en equipo para dejar el área lista”, señaló.
Vista aérea del área del escenario principal del carnaval, donde se concentra una alta afluencia de asistentes durante los conciertos nocturnos. / Foto: Archivo / El Sudcaliforniano
El personal recoge principalmente papel y envases de plástico, mientras que el aluminio suele ser retirado por personas que se dedican a su acopio, lo que reduce parte de la carga. De acuerdo con el Ayuntamiento de La Paz, alrededor de 200 trabajadores participan en estas labores durante el carnaval, apoyados por maquinaria que ha permitido acortar los tiempos de limpieza y liberar el Malecón antes del inicio de la actividad cotidiana de la ciudad.
Mientras el carnaval se vive entre comparsas, conciertos y desfiles, para cientos de trabajadores la experiencia transcurre desde la planeación, la vigilancia, la atención de emergencias y la recuperación de los espacios públicos. Es un operativo que corre de manera paralela a la celebración y que se mantiene activo hasta que el Malecón vuelve a su dinámica habitual .Es el carnaval que no siempre se observa, pero que permite que la fiesta continúe.