Las decisiones internas que los propios planteles han tomado para regular o prohibir estos dispositivos; y la ausencia de lineamientos estatales claros que establezcan un marco homogéneo para su uso en entornos escolares.
Impacto en la salud mental y el desarrollo infantil
Uso responsable y límites necesarios
La experiencia escolar: regulación interna y retos cotidianos
Padres de familia y corresponsabilidad
Vacío normativo y postura institucional en BCS
Referentes nacionales y comparativos
De manera similar, en Baja California se trabaja en una iniciativa para limitar el uso de teléfonos celulares en secundarias, ante el aumento de casos de bullying relacionados con redes sociales, de acuerdo con autoridades del sector salud mental.
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Estudiante de nivel secundaria con un teléfono celular, imagen que ilustra la discusión actual sobre el uso, la regulación y las restricciones de estos dispositivos en los entornos escolares. / Foto: Carolina Vizcarra / El Sudcaliforniano
La Paz, Baja California Sur.– El uso de teléfonos celulares en escuelas de educación básica se ha convertido en un tema recurrente dentro de las comunidades educativas del país. En Baja California Sur, el debate se articula desde distintos frentes: los efectos que el uso excesivo de pantallas tiene en la salud mental y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
Aunque en la entidad no existe una prohibición generalizada por ley, diversas escuelas han optado por implementar restricciones propias ante problemáticas que van desde la distracción en clase hasta situaciones de acoso y violencia mediadas por dispositivos móviles.
Al mismo tiempo, el Congreso del Estado ha emitido exhortos dirigidos a las autoridades educativas y de protección a la infancia para analizar la viabilidad de una regulación formal, mientras que en otras entidades del país ya se han adoptado medidas legislativas específicas.
Desde la perspectiva de la salud mental, el uso excesivo de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos representa un factor de riesgo que se manifiesta de distintas formas según la etapa de desarrollo. Así lo expuso Carlos Armando Romero Tirado, presidente de la Federación Nacional de Colegios, Sociedades y Asociaciones de Psicólogos de México, quien explicó que las consecuencias no se limitan al plano psicológico, sino que también involucran aspectos emocionales y físicos.
“El uso repetido y excesivo de pantallas genera estados de vulnerabilidad. Podemos observar desde trastornos del sueño, como dificultad para conciliarlo o despertares nocturnos para revisar el celular, hasta incrementos en los niveles de ansiedad y estrés”, señaló. Detalló que la cercanía constante del dispositivo a los ojos y la exposición prolongada a la luz artificial influyen directamente en alteraciones del descanso, especialmente en edades tempranas.
El uso extendido del teléfono celular en niñas, niños y adolescentes se asocia con molestias físicas como dolor cervical y postural, además de efectos en la salud mental, de acuerdo con especialistas en psicología. / Foto: Carolina Vizcarra / El Sudcaliforniano
Romero Tirado añadió que, en niñas y niños, el impacto puede ser mayor debido a que se encuentran en pleno proceso de desarrollo cognitivo y de la personalidad. “Es más fácil que desarrollen dependencia que una persona adulta, porque aún no cuentan con mecanismos sólidos de control de impulsos”, explicó. En el caso de adolescentes, destacó que el uso intensivo de redes sociales ha modificado las formas de socialización, privilegiando la interacción digital sobre el contacto cara a cara.
“La gratificación inmediata que ofrecen las plataformas digitales, la posibilidad de construir identidades alternas y recibir aprobación constante, puede sustituir experiencias sociales presenciales y afectar habilidades como la concentración y la atención”, indicó. Esta falta de atención, agregó, repercute en la productividad escolar y en la capacidad de responder a instrucciones dentro y fuera del aula.
Desde su experiencia profesional, el presidente de la Federación subrayó que no se trata de prohibir de manera absoluta la tecnología, sino de establecer límites claros y objetivos definidos para su uso. “Más que hablar de un número exacto de horas, es importante preguntarnos para qué se está utilizando el dispositivo. En muchos casos, una o dos horas al día pueden ser suficientes para cumplir con tareas escolares”, afirmó.
También señaló la importancia de la supervisión adulta y del uso de herramientas tecnológicas que permitan a madres y padres conocer el tiempo de uso y los contenidos a los que acceden sus hijas e hijos. “La vigilancia y la orientación constante son claves para enseñar un uso responsable. Cuando el uso se extiende a cinco horas continuas después de la escuela, ya estamos frente a un posible problema”, puntualizó.
Adolescentes interactúan con teléfonos celulares y tabletas electrónicas, una práctica cada vez más común que forma parte del debate sobre hábitos digitales, atención y regulación del uso de pantallas en contextos escolares y familiares. / Foto: Carolina Vizcarra / El Sudcaliforniano
En el ámbito local, algunas escuelas han decidido prohibir el uso de teléfonos celulares dentro de sus instalaciones como medida preventiva. Tal es el caso de la Escuela Secundaria Técnica número 13, ubicada en La Paz, donde la restricción forma parte del reglamento de convivencia escolar desde hace aproximadamente nueve años.
La directora del plantel, Celia Romero Unzón, explicó que la decisión se tomó tras un proceso de consulta con consejos técnicos, órganos de participación escolar, madres y padres de familia, así como con la sociedad de alumnos. El objetivo fue garantizar la seguridad del estudiantado y reducir riesgos asociados al uso indebido de dispositivos móviles.
Exterior de la Escuela Secundaria Técnica número 13, en la ciudad de La Paz, uno de los planteles que mantiene la prohibición del uso de teléfonos celulares dentro de sus instalaciones como parte de su reglamento de convivencia escolar. / Foto: Carolina Vizcarra / El Sudcaliforniano
Sin embargo, reconoció que la aplicación de esta medida ha implicado retos constantes. “Es un nadar contracorriente. Aunque la restricción está establecida, los estudiantes logran ingresar los teléfonos al plantel y eso ha derivado en situaciones delicadas”, señaló. De acuerdo con la directiva, se han presentado casos recientes de acoso y ciberbullying vinculados con la grabación y difusión de contenidos sin consentimiento, lo que ha obligado a reforzar la vigilancia interna.
Indicó que, en promedio, se atienden diariamente entre tres y cuatro incidencias relacionadas con acoso mediante dispositivos móviles, principalmente a través de mensajes y grabaciones. Aunque la distracción en el aula es más fácil de controlar, explicó que el principal desafío se encuentra en los espacios donde la supervisión directa es limitada.
Romero Unzón también destacó que, en el actual ciclo escolar, se ha observado una mayor resistencia por parte de algunos padres y madres de familia frente a la prohibición. “Estamos percibiendo una laxitud y una despreocupación por lo que está ocurriendo con los adolescentes. La escuela se está quedando sola en la tarea de poner límites”, expresó.
A pesar de ello, subrayó que la restricción ha permitido contener situaciones que podrían escalar en contextos donde no existe ningún tipo de regulación. “No me imagino lo que ocurre en escuelas donde no hay esta medida establecida”, afirmó, al tiempo que hizo un llamado a que el tema sea abordado desde instancias legislativas y educativas para brindar respaldo normativo a los planteles.
En Baja California Sur, el tema ha sido abordado de manera parcial desde el ámbito legislativo. El 25 de febrero de 2025, la XVII Legislatura del Congreso del Estado de Baja California Sur emitió un exhorto dirigido al Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes y a la Secretaría de Educación Pública estatal para analizar la emisión de lineamientos que propicien entornos digitales seguros en escuelas de educación básica y media superior.
El exhorto plantea restringir el uso de celulares durante las horas de clase, salvo en casos estrictamente educativos o de emergencia, con el fin de reducir factores de distracción, ciberacoso, bullying, sexting y grooming, así como proteger la salud mental y el proceso de aprendizaje del alumnado.
Aunque en 2023 la SEP estatal inició trabajos para elaborar un reglamento orientado al uso responsable de dispositivos móviles, al cierre de esta edición no se han dado a conocer avances adicionales ni una implementación formal a nivel estatal. La dependencia fue consultada para conocer si se reforzarán medidas en este rubro, sin que se obtuviera respuesta.
En contraste, otras entidades del país ya han adoptado marcos normativos específicos. En Querétaro, durante el ciclo escolar 2025-2026 entró en vigor la denominada “Ley Kuri”, que prohíbe el uso de celulares en salones de clase y regula el acceso de menores de edad a redes sociales digitales, estableciendo restricciones de edad y sanciones penales en casos de delitos cometidos a través de plataformas digitales.
Profesora y alumnas durante una clase regular, donde la atención y la interacción directa forman parte del proceso de enseñanza-aprendizaje sin el uso de dispositivos móviles. / Foto: Alberto Cota / El Sudcaliforniano
Con una matrícula aproximada de 152 mil estudiantes de educación básica en Baja California Sur, el tema del uso de celulares en escuelas continúa en un proceso de discusión y construcción. Mientras no exista una regulación estatal clara, son los propios planteles los que definen sus reglas internas, apoyados en criterios de seguridad, convivencia y bienestar emocional.
El contraste entre la evidencia profesional, la experiencia escolar cotidiana y las posturas institucionales refleja la complejidad de un fenómeno que atraviesa la vida escolar, familiar y digital de niñas, niños y adolescentes, en un contexto donde la tecnología es parte central de la vida cotidiana, pero aún carece de un marco normativo homogéneo en las aulas sudcalifornianas.