Isla Espíritu Santo cumple 22 años de su incorporación al patrimonio nacional
Te decimos a quién pertenecía este espacio reconocido como patrimonio de la humanidad por la UNESCO
Alan Flores
Este archipiélago, parte del Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo de California, se mantiene como un referente en la protección ambiental y el turismo sustentable.
Historia y antecedentes
Hacia finales del siglo XIX y principios del XX, la ensenada de San Gabriel albergó un innovador criadero de madreperla dirigido por Gastón Vives, un proyecto pionero en la acuicultura de perlas en Latinoamérica.
Sin embargo, los conflictos derivados de la Revolución Mexicana llevaron al abandono de la industria, de acuerdo a información proporcionada por la Dirección de Turismo Municipal de La Paz.
Un proceso de conservación histórico
El Ejido Alfredo V. Bonfil recibió la Isla Espíritu Santo en 1973 como parte de una ampliación de tierras ejidales.
Con la reforma agraria de 1992, los ejidatarios privatizaron 90 hectáreas en Playa Bonanza y comenzaron a vender parcelas, lo que generó un conflicto entre intereses de conservación y desarrollo inmobiliario.
En respuesta, organizaciones ambientales y el gobierno iniciaron negociaciones para adquirir la isla.
Geografía y biodiversidad
De acuerdo a la Semarnat, la Isla Espíritu Santo tiene 19 km de largo y 5 km de ancho en promedio y está separada de la Isla Partida por un estrecho canal.
Debido a su importancia ecológica, el archipiélago fue declarado Reserva del Golfo de California en 1978 y posteriormente integrado al Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005.
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Sitios como Ensenada Grande, Los Islotes, San Gabriel y El Candelero continúan atrayendo a turistas, investigadores y conservacionistas.
La celebración de este aniversario resalta la importancia de la participación ciudadana, la voluntad política y el compromiso de diversas organizaciones en la protección de los ecosistemas insulares.
La historia de la Isla Espíritu Santo es un testimonio de que la conservación es posible cuando el interés colectivo prevalece sobre la explotación descontrolada.


























