La Catedral se llenó otra vez para cantar a la Navidad
El repertorio combinó piezas sacras y cantos tradicionales; el director Omar Ramírez apostó por un programa cercano y participativo
Alan Flores
La Paz, Baja California Sur.- El 25 de diciembre, a las 13:00 horas, la Catedral vuelve a llenarse. La misa de mediodía había terminado y, sin prisa, la gente toma asiento otra vez. Al frente, Omar Ramírez Hernández aguarda unos segundos antes de levantar la mano.
Así comienza el Concierto Anual Navideño del Coro Romance Excelencia Musical en la Catedral de Nuestra Señora de La Paz.
Para el director, el concierto no inicia con la primera nota, sino con la memoria. Desde hace años, comparte para El Sudcaliforniano, esta presentación se sostiene por una tradición que se hereda.
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El legado continúa
Retomó el concierto que se realizaba en la Catedral bajo la guía de su maestra Juana Teresa Ruiz y decidió mantenerlo vivo.
A veces ha pensado en cerrar ciclos, confiesa, pero cada diciembre el coro insiste y el proyecto continúa.
En escena participan cuerdas, piano, saxofón y voces. Solistas y coro comparten un programa que combina piezas sacras y villancicos tradicionales, en latín, en español y en inglés. Ave María, Adeste Fideles y popurrís navideños marcan el recorrido musical.
“Me gusta que el repertorio sea variado”, explica Ramírez Hernández en entrevista, “que no sea solo solemne, sino también cercano”.
Colaboración internacional
Los arreglos musicales corren a cargo del maestro Luis Carlos Sánchez Heredia, director de orquesta y coros, compositor y arreglista sudcaliforniano, pero que actualmente reside en Los Ángeles, California.
Su trabajo ha sido parte de producciones de alto nivel y ha colaborado en proyectos musicales vinculados al maestro Gustavo Dudamel, aportando solidez y amplitud sonora al programa interpretado en la Catedral.
Familias se entregaron al espíritu navideño
La respuesta es inmediata. Familias completas se suman, algunas tímidas al inicio, otras con entusiasmo. La Catedral, acostumbrada al silencio, se llena de voces que acompañan las melodías más conocidas. Para el director, ese intercambio es esencial: que la gente se vaya con la sensación de haber sido parte, no solo espectadora.
El programa cierra con solos instrumentales y vocales, así como momentos de ensamble coral. El ambiente es festivo, sin perder el respeto al espacio ni al sentido de la fecha.
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Con agradecimientos, comentarios cercanos y la certeza de haber compartido algo más que un concierto, Omar Ramírez Hernández resume la razón por la que este proyecto vuelve cada año: la música como encuentro, como celebración y como una tradición viva en el corazón de la Catedral de La Paz.

























