El escenario coloca en el centro la necesidad de revisar los mecanismos de producción, distribución, recuperación y consumo de alimentos en Baja California Sur, en un contexto donde el desperdicio y la carencia conviven de manera simultánea.
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Estantes con productos de abarrotes en una tienda de alimentos; imagen de apoyo para ilustrar la disponibilidad y comercialización de comida en Baja California Sur. / Foto: Carolina Vizcarra / El Sudcaliforniano
La Paz, Baja California Sur. – En Sudcalifornia, el desperdicio de alimentos mantiene una tendencia constante. Datos de la Alianza para la Seguridad Alimentaria correspondientes a 2023 señalan que en la entidad se pierden alrededor de 223 mil 108 toneladas de comida al año, como resultado de diversos factores relacionados con los procesos de producción, distribución y consumo de alimentos.
Entre los productos con mayores pérdidas se encuentra el jitomate, con aproximadamente 35 mil toneladas desperdiciadas cada año. En el sector ganadero, el impacto es aún más significativo: se pierden 992 mil de litros de leche de bovino anualmente, mientras que en el ámbito pesquero se pierden 12 mil 475 toneladas de peces con escamas.
El desperdicio también ocurre al interior de los hogares sudcalifornianos. Se estima que en las viviendas se tiran 8 mil 582 toneladas de alimentos sólidos, además de 4.7 millones de litros de alimentos líquidos, lo que contribuye a la saturación de rellenos sanitarios y al desaprovechamiento de productos aptos para el consumo.
Sobre este panorama, el director general de la Alianza para la Seguridad Alimentaria, Luis Garduño, explicó que el problema del desperdicio no puede separarse del acceso desigual a los alimentos. “Desde la Alianza para la Seguridad Alimentaria tenemos la visión de lograr un sistema alimentario justo, saludable y resiliente para Baja California Sur, y estos puntos comienzan en la justicia alimentaria, en garantizar un derecho humano fundamental”, señaló.
Recordó que desde la década de los ochenta se discutía en el estado la necesidad de crear mecanismos para asegurar el acceso a alimentos, como los bancos de alimentos, sin que estas iniciativas lograran consolidarse en ese momento. Fue durante la pandemia por COVID-19, dijo, cuando la urgencia se hizo más visible. “Recorriendo las calles nos dimos cuenta de que es una emergencia constante; con y sin pandemia haymuchas personas en el estado que no saben si van a poder comer bien esta semana”, afirmó.
Persona retira bolsas de basura de una vivienda, escena que ilustra el desperdicio de alimentos generado en los hogares sudcalifornianos. / Foto: Carolina Vizcarra / El Sudcaliforniano
Actualmente, una de las estrategias para reducir el desperdicio y canalizar alimentos hacia quienes los requieren es el trabajo de los bancos de alimentos. La directora del Banco de Alimentos Sudcaliforniano,Alexandra Cortés Cota,señaló que en el territorio existe disponibilidad suficiente de alimentos, aunque estos no siempre llegan a las mesas. “Hay alimento suficiente y disponible, pero no está llegando a la mesa de los sudcalifornianos; está llegando a los rellenos sanitarios y se está desperdiciando”, indicó.
El banco opera desde agosto de 2021 con unidades propias y forma parte de la Red de Bancos de Alimentos de México, integrada por 60 bancos en el país. En Baja California Sur, atiende actualmente a6 mil 500 personas, con la meta de alcanzar 19 mil beneficiarios mensuales para 2028. Tiene presencia en Los Cabos, La Paz, Comondú y Loreto, siendo Comondú el municipio con mayor carencia de acceso a alimentos nutritivos, de acuerdo con sus registros.
En paralelo al trabajo operativo, persiste el debate sobre el marco legal. A diferencia de otras entidades, en Baja California Sur no existe una ley estatal específica y vigente que regule de manera integral la donación de alimentos. El Código Civil contempla disposiciones generales sobre donaciones de bienes, pero no establece reglas particulares para la donación alimentaria con fines sociales. Aunque en distintos momentos se han presentado iniciativas para crear una ley en la materia, hasta ahora no se han concretado.
Verduras en exhibición para su venta en un establecimiento comercial; algunos productos encabezan las cifras de alimentos desperdiciados en el estado, de acuerdo con registros de organizaciones civiles. / Foto: Carolina Vizcarra / El Sudcaliforniano
Mientras tanto, organizaciones civiles y bancos de alimentos continúan operando bajo normativas sanitarias generales, enfocadas en la calidad e inocuidad de los productos, sin un marco legal específico que incentive o regule la donación obligatoria de alimentos no vendidos, como se ha planteado en otros estados del país.