Localjueves, 18 de diciembre de 2025
La tradición del billetero se mantiene vigente en La Paz
Pese al avance tecnológico, la venta de boletos de lotería continúa siendo una actividad cotidiana en la capital sudcaliforniana
Pese al avance tecnológico, la venta de boletos de lotería continúa siendo una actividad cotidiana en la capital sudcaliforniana

La Paz, Baja California Sur. - En la capital de Sudcalifornia la tradición de comprar boletos de lotería se mantiene vigente pese al paso de los años y la incorporación de nuevas tecnologías para realizar apuestas y juegos de azar.
Este 18 de diciembre se conmemora el Día del Billetero, fecha que reconoce la labor de quienes se dedican a la venta de pronósticos deportivos y cachitos de lotería, un oficio que continúa siendo parte del paisaje urbano de la ciudad y que representa para muchas personas la posibilidad de mejorar su situación económica mediante un golpe de suerte.
Ricardo Picos García lleva 13 años dedicándose a la compra y venta de pronósticos deportivos en su establecimiento “El Milagro”, ubicado en plaza Forjadores, según explica, la gente está cautiva. Picos García, quien es pensionado, decidió ingresar a este rubro asociándose con su hijo debido a las limitadas oportunidades laborales que existen para personas de su edad. El vendedor confirmó que la ciudadanía paceña continúa comprando boletos de lotería de manera regular, impulsada por la esperanza y la ilusión de obtener un premio considerable.
“Las personas con la esperanza y con la ilusión de ganarse un premio, más o menos regular, seguido compra cachitos y pronósticos deportivos [...] Aunque, gracias a Dios, como la tienda, como tenemos el local en un lugar donde la gente está cautiva, mucha gente nos nos procura y ya vendimos el premio mayor aquí el año pasado. El año pasado vendimos premio mayor y eso nos incrementó un poco más la venta”, comentó.
La dinámica de trabajo de los billeteros en La Paz está vinculada directamente con la agencia de Lotería Nacional ubicada en la calle Nicolás Bravo, frente a la cancha Manuel Gómez Jiménez. Los vendedores autorizados tienen asignada una dotación de números específicos para los tres sorteos semanales que se realizan los martes, viernes y domingos.

El proceso implica acudir a la agencia para recoger los cachitos correspondientes a los números asignados y, posteriormente, el día del sorteo, devolver los boletos no vendidos antes de las 2 o 3 de la tarde. Los cachitos que no se regresan a tiempo quedan bajo responsabilidad del vendedor, quien debe pagarlos y, en consecuencia, los juega por cuenta propia con la esperanza de recuperar la inversión.
Las temporadas de mayor venta para los billeteros coinciden con fechas especiales del calendario cívico y festivo mexicano. Picos García identificó la Navidad, el Año Nuevo, el Día de las Madres (10 de mayo), las Fiestas Patrias (15 de septiembre), el 20 de noviembre y el Día de San Valentín (14 de febrero) como las épocas donde se registra mayor afluencia de compradores. Durante estos períodos, las personas incrementan sus compras de cachitos motivadas por la tradición y por los sorteos especiales que se realizan en esas fechas.
El sorteo navideño representa una oportunidad particularmente atractiva para los jugadores, ya que la Lotería Nacional ofrece el doble del premio en esta fecha. Si un boleto resulta ganador del premio mayor durante el sorteo de Navidad, la lotería duplica la cantidad, lo que convierte a esta temporada en la más esperada tanto por vendedores como por compradores. Picos García recomienda que incluso quienes no juegan durante todo el año consideren adquirir un cachito navideño debido a esta característica especial.

El local “El Milagro” opera de lunes a domingo en dos turnos, desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la noche, lo que permite a los clientes acudir en diferentes horarios según su disponibilidad. El nombre del establecimiento no hace referencia a la posibilidad de ganar la lotería, sino a las dificultades que enfrentó Picos García para establecer su negocio. El proceso requirió gestiones con la administración del lugar donde se ubica el módulo y con la delegación de la lotería para verificar la ubicación y autorizar la venta de cachitos en ese punto.
“Le pusimos el milagro porque de milagro estamos aquí. Porque cuando anduvimos procurando poner este módulo tuvimos que sortear varias partes, ir con la administradora para que nos asignara un lugar, posteriormente ir con la delegada de la lotería para que viniera y dijera dónde estábamos ubicados para que nos pudieran dar los cachitos. Por eso le pusimos el milagro, no por el milagro de que te vas a sacar la lotería, no, por el que de milagro estamos aquí”, relató.

La cantidad de boletos que maneja el establecimiento varía según la demanda. Picos García explicó que tienen una dotación asignada que pueden incrementar solicitando más cachitos si la venta es alta, o devolver los sobrantes si la demanda es menor. Esta flexibilidad permite ajustarse a las fluctuaciones del mercado sin generar pérdidas significativas, aunque siempre existe el riesgo de quedarse con boletos no vendidos que deben ser pagados por el vendedor.
A lo largo de sus 13 años de operación, el establecimiento ha logrado mantener una clientela constante que conoce la ubicación del módulo y acude regularmente a comprar sus cachitos. Algunos clientes han obtenido buenos premios, lo que refuerza la fidelidad hacia el local y genera recomendaciones de boca en boca. Picos García atribuye la persistencia de los compradores a la esperanza que representa cada boleto adquirido, destacando que quienes no juegan no tienen ninguna posibilidad de ganar, mientras que los que compran cachitos mantienen viva la ilusión de cambiar su suerte.