Pirotecnia y mascotas: qué hacer en casa para reducir el impacto del ruido
Crear refugios seguros, acompañar al perro y mantenerlo identificado son medidas básicas de protección
Alan Flores
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El ruido que no es juego
Casos como este evidencian que el miedo provocado por los ruidos puede detonar conductas de huida descontroladas y poner en riesgo la vida de las mascotas.
Entrenamiento, no improvisación
Desde su experiencia como adiestrador, Arturo Vergara enfatiza que la mejor herramienta es el trabajo previo de sensibilización.
“No hay una forma instantánea de protegerlos. Al perro se le enseña a tolerar la pirotecnia con entrenamiento gradual, no de un día para otro”, explica.
El proceso consiste en exponer al animal, de manera controlada, a sonidos grabados de pirotecnia a volumen bajo, incrementándolo poco a poco a lo largo de varias semanas.
“Es un trabajo de al menos un mes. No funciona hacerlo tres días antes; el perro necesita tiempo para entender que ese sonido no representa una amenaza real”, señala.
Vergara reconoce que existen medicamentos ansiolíticos de uso veterinario, pero subraya que su enfoque es educativo.
“Yo prefiero enseñar al perro a tolerar el ruido antes que medicarlo. No digo que sea malo, pero no soy veterinario y el medicamento siempre debe quedar bajo supervisión profesional”, puntualiza.
Riesgos reales para la salud
El veterinario Mario Ribera, entrevistado por El Sudcaliforniano, explicó que los ruidos fuertes suelen exceder la tolerancia de perros y gatos y afectan directamente su sistema nervioso.
“En muchos casos, el miedo puede provocar reacciones extremas, como intentos desesperados por escapar, que terminan en accidentes graves”, advirtió.
El estrés intenso asociado a la pirotecnia puede manifestarse con taquicardia, temblores, salivación excesiva, ataques de pánico y desorientación.
En situaciones límite, estos episodios derivan en caídas, atropellamientos o extravíos prolongados, especialmente cuando los animales no cuentan con identificación visible.
Medidas básicas de protección en casa
Mientras el entrenamiento a largo plazo se consolida, veterinarios y entrenadores recomiendan acciones inmediatas para reducir el impacto del ruido:
Vergara reconoce que algunos tutores recurren a vendajes antiestrés, feromonas sintéticas o juguetes interactivos. “Hay quienes los usan y dicen que funciona. Si no dañan al perro y ayudan a tranquilizarlo, es válido, pero lo ideal sigue siendo educarlo”, afirma.
Medicación, solo con supervisión
Mario Ribera señaló que existen medicamentos específicos que pueden ayudar a controlar episodios severos de ansiedad, como tranquilizantes recetados por un veterinario. “Deben suministrarse con moderación y siempre bajo supervisión médica”, precisó.
Más allá del hogar: conciencia social
En La Paz, Los Cabos, Comondú, Loreto y Mulegé existen disposiciones municipales que restringen o prohíben la pirotecnia ruidosa, precisamente por sus efectos en personas vulnerables y animales de compañía. Aun así, su uso persiste.
Autoridades y especialistas llaman a la ciudadanía a reflexionar: lo que para algunos es diversión, para otros representa sufrimiento. Optar por celebraciones sin cohetes sonoros, pirotecnia fría o espectáculos de luz sin ruido reduce riesgos y protege a quienes no pueden defenderse.
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Proteger a los perros de la pirotecnia no depende solo de entrenadores o veterinarios, sino de decisiones colectivas, advierte Arturo Vergara, ya que la responsabilidad comienza mucho antes del primer estallido: con educación y prevención.



























