Quieren tipificar la violencia de género con uso de IA, ¿cuáles serían las sanciones?
Propone penas de dos a ocho años de prisión y de 100 a 800 días de multa
Raymundo León
En sesión de la Diputación Permanente del Congreso del estado, propuso penas de dos a ocho años de prisión y de cien a ochocientos días de multa, a quienes cometan las siguientes acciones que deben ser consideradas como delitos.
A quien modifique videos, audios, rostros de personas, grabaciones de voz y/o de escenarios ficticios, con la intención de hacerlos pasar como reales, en detrimento de las actividades personales o profesionales de alguna persona física o moral.
A quienes, a través del uso de la IA, generen daño o perjuicio a la imagen o reputación pública de las personas.
A quienes cometan fraude en detrimento de alguna persona física o moral; a quienes falsifiquen documentos oficiales, con objeto de ocasionar algún daño patrimonial en perjuicio de otra persona.
A quienes creen, expongan, distribuyan, reproduzcan, transmitan, comercialicen, intercambien imágenes, audios o videos de índole sexual íntimo de una persona o un grupo de personas sin su consentimiento, ya sea por medio impreso o cualquier medio tecnológico.
Arlene Maciel apuntó que, si los afectados en cualquiera de los supuestos mencionados son menores de edad, personas con discapacidad, en estado de vulnerabilidad o pertenezcan a un grupo vulnerable, las penas se incrementarán al doble.
La legisladora del PT señaló que actualmente la IA carece de regulación a nivel local y supranacional, por lo que la ausencia de un marco normativo para la misma representa un reto para los juristas.
Al presentar su iniciativa, aseveró que uno de sus objetivos es combatir la violencia de género que se ha propiciado a través de esta nueva tecnología con el paso de los años.
“La violencia de género en el mundo cibernético afecta al menos a nueve millones de personas. Este tipo de violencia es solo una extensión de la que miles de mujeres enfrentan día con día en su entorno físico”, reveló.
El Shaming, que consiste en emitir comentarios despectivos o burlas hacia los cuerpos de otras personas; el doxing, que implica revelar información verídica, sensible y confidencial para identificar a una persona en línea y posteriormente divulgarla al público sin el permiso de la víctima.
Así como el sexting, que puede llevarse a la práctica de manera segura, pero se convierte en violencia digital cuando este contenido se comparte sin consentimiento de las personas implicadas.
Expuso que esta última modalidad de violencia es la que ha puesto al sistema judicial en inconvenientes al usar técnicas “novedosas” como la inteligencia artificial, para modificar fotografías y videos de carácter íntimo-sexual y difundirlos.
Puso como ejemplo el caso investigado por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, sobre la alteración de fotografías de alumnas del Instituto Politécnico Nacional, donde un joven usó IA para hacer creer que estaban desnudas y comercializar dichas fotografías
.Señaló que este tipo de violencia no solo es alarmante por el robo de identidad, el uso de la imagen y su aprovechamiento económico por parte del perpetrador, sino también porque trae consigo un efecto paralizador.
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Esto, impidiendo que las mujeres y niñas disfruten de una participación plena e igualitaria en la vida pública, y generando un efecto intimidatorio o de vergüenza en sus ámbitos sociales, laborales y escolares al ser objeto de críticas o burlas.
























