Restauranteros en La Paz alertan sobre impuesto de saneamiento del 10%
Micro y pequeñas empresas formales enfrentan nueva carga fiscal mientras sector informal opera sin regulación.
Micro y pequeñas empresas formales enfrentan nueva carga fiscal mientras sector informal opera sin regulación.

Raúl Rodriguez De León
La Paz, Baja California Sur. - Los restaurantes formalmente establecidos en La Paz, Baja California Sur, enfrentan un nuevo impuesto del 10% por concepto de saneamiento ambiental, el cual se suma a las múltiples obligaciones fiscales que ya cumplen, mientras el comercio informal continúa operando sin estas cargas tributarias.
La medida, que está siendo analizada por autoridades estatales tras reuniones con el Consejo Coordinador Empresarial, representa una carga adicional para un sector que cerró 2025 con incremento del 17% en turismo extranjero pero que enfrenta sobrerregulación constante.
Julia Lorena Hinojosa Oliva, consejera de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) delegación La Paz, explicó que el impuesto del saneamiento ambiental solo aplicará para negocios registrados formalmente.
“Un restaurante que vende tacos de pescado en la zona turística puede dar el taco de pescado a 40 pesos, por poner un ejemplo, y a un ladito está un puestecito en la vía pública que vende tacos de pescado. El de 40 pesos le va a tener que cargar 4 pesos más para poder pagárselo al gobierno del Estado por la imposición del 10% mientras que el taquero de la esquina no tiene que pagar ningún impuesto”, detalló.
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La imposición se agrega al Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 16% que los restaurantes ya cobran a sus comensales, lo que significa que un platillo tendrá un incremento total del 26% en impuestos, mientras que los vendedores informales no enfrentan ninguna de estas obligaciones. Esta situación genera una competencia desigual que, según Hinojosa Oliva, está provocando que empresarios formales consideren migrar a la informalidad para evitar las múltiples cargas fiscales y administrativas que enfrentan día con día.

El sector restaurantero formal en La Paz reportó un cierre favorable en 2025, con flujo constante de comensales durante diciembre y una composición equilibrada de turismo nacional y extranjero, alcanzando prácticamente 50% de cada segmento. Este balance contrasta con 2024, cuando más del 50% fueron turistas extranjeros y menos del 40% nacionales.
La llegada de cruceros al puerto de La Paz pasó de dos al año hace una década a un promedio de tres a cinco cruceros mensuales durante 2026, cada uno con capacidad para 4 mil pasajeros, lo que genera derrama económica significativa en el municipio. Sin embargo, este crecimiento turístico no se traduce en facilidades para los empresarios formales.
“Los micro, pequeños y medianos empresarios somos héroes. Antes era enero el alza en energía eléctrica, el alza en el agua, el alza en los alimentos. Esto lo vivimos en estos últimos 10 años el día a día. Un día nos puede costar la energía eléctrica a equis tarifa y a la semana o al mes siguiente ya nos llegó más cara”, expresó Hinojosa Oliva.

La empresaria enfatizó que estas alzas constantes se acumulan con nuevos impuestos cada año, incrementando el porcentaje de impuestos sobre nómina del 2.5% al 3%, además de mayores costos en Infonavit, seguro social y otros gravámenes que no aplican al sector informal.
La desigualdad entre el comercio formal e informal se manifiesta en múltiples aspectos operativos. Un restaurante establecido paga tarifas de energía eléctrica comerciales que son más altas que las tarifas domésticas, mientras que un negocio que opera desde una casa puede ofrecer los mismos servicios en línea sin enfrentar estos costos elevados.
“Un restaurante ofrece un servicio de alimentos, un platillo para una familia, pavo con sopa, con puré de papa, con pan para cinco miembros de familia por poner un ejemplo 2 mil 500 pesos. El mismo paquete de pavo, puré de papa, sopa y pan de un comercio en línea que lo está haciendo en su casa o en cualquier lugar que no está registrado, pero lo está ofertando, lo puede dar en mil pesos”.
Esta diferencia en costos operativos ha provocado disminución en el trabajo del comercio establecido, particularmente en la población local que opta por las ofertas más económicas disponibles en línea. Los negocios informales no pagan nómina, Infonavit ni seguro social, y sus costos de servicios básicos son sustancialmente menores que los de un establecimiento comercial registrado. La consejera de CANIRAC señaló que compañeros del sector le han expresado su preferencia por mantenerse en la informalidad.
Tengo compañeros que dicen Lorena, yo no quiero saber nada de aparecer en ningún lado porque yo tengo mis cinco taquerías distribuidas en toda la ciudad. Me la llevo así despacito sin meterme en mayor problemas y no voy a poner un local que la gente vea porque si no me voy a tener la obligación de cumplir con todo esto que les exigen a ustedes los establecidosLorena Hinojosa, consejera de Canirac

Las regulaciones sanitarias también se aplican de manera desigual entre ambos sectores. La Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS) exige a los restaurantes formales análisis del agua con la que lavan trastes, cocina y aguas residuales, además de comprobar que el desperdicio cumple con parámetros de no contaminación de grasas ni químicos.
Protección Civil y Bomberos también imponen regulaciones y pagos exclusivos para el comercio formal. La propuesta de incremento en las tarifas de Protección Civil, enviada por el gobernador al Congreso del Estado y actualmente detenida, generó pronunciamientos de las cámaras empresariales que buscan reuniones con autoridades para encontrar equilibrio en las obligaciones. Hinojosa Oliva argumentó que los riesgos son equivalentes entre negocios formales e informales.
“Tan riesgoso es un negocio que tenga un puestecito en la vía pública con dos cilindros de gas o un cilindro de gas como lo es el establecido, el legal, el que trata de cumplir con todos los reglamentos y tiene un tanque o dos o tres tanques de gas. Los dos. Pero esta imposición que se nos pretende hacer solamente es para el negocio establecido”.
Los aumentos al salario mínimo, aunque bienvenidos por el sector empresarial, no benefician finalmente al trabajador según la perspectiva de los restauranteros formales.
“No estamos en contra para nada, nunca hemos estado en contra el sector empresarial del aumento del salario mínimo, de ninguna manera. Nuestros trabajadores son parte fundamental de las empresas y siempre queremos que estén bien. Pero a la par y es la parte que no la divulgan, quién es el que se lleva la bolsa de los recursos, no es el trabajador”, explicó Hinojosa Oliva.

La empresaria argumentó que cuando el trabajador enfrenta aumentos en productos del supermercado, recibos de luz y agua, el incremento salarial se pulveriza, mientras que el gobierno aumenta su recaudación por conceptos de impuestos sobre nómina, Infonavit y seguro social.
El Consejo Coordinador Empresarial mantiene conversaciones con autoridades estatales para buscar soluciones a la acumulación de cargas fiscales sobre el comercio formal. La demanda del sector no se dirige contra el comercio informal, sino hacia la implementación de políticas públicas que igualen las obligaciones para todos los actores económicos.
“No tenemos nada, absolutamente nada en contra del comercio informal. Estamos diciendo y levantando la voz. No debe ser solamente para un sector. Todos debemos cumplir en proteger a la población que nos visita en los negocios. Háblese comensales o háblese a una zapatería, háblese lo que sea. Todos. No solamente unos, no solamente aquellos negocios legalmente registrados”, enfatizó la consejera de CANIRAC.
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La petición del sector restaurantero formal se dirige a diputados y senadores para que trabajen en legislación que garantice que todos los mexicanos, sin excepción, contribuyan al desarrollo económico del país bajo las mismas condiciones y obligaciones.
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