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Localmiércoles, 30 de abril de 2025

Ventas de piñatas caen más de 50% este Día del Niño

El motivo se le atribuye a la incertidumbre generada por las nuevas políticas de alimentación saludable en escuelas

Pablo Diestro

Martín Ibarra Santoyo, piñatero con más de 40 años de experiencia, reportó una caída en sus ventas este Día del Niño, al asegurar que en tiempo atrás vivía una fuerte jornada de elaboración de este producto.

¿Cuánto cuestan las piñatas en La Paz?

En cuanto a los precios de las piñatas dio a conocer que oscilan entre los 200 y 300 pesos, dependiendo del diseño, el tiempo que se le dedique y la elaboración.

“Las figuras de payasos es lo que más solemos construir. Antes los hacíamos un poco más económicos, ahora por lo mismo de que se hacen menos el precio se elevó. Son de 200 pesos promedio, de esos que se observan en las dulcerías”.

El dilema de los dulces

La prohibición de dulces en las escuelas, relató que generó confusión entre padres de familia y los maestros que organizan los eventos infantiles, quienes dudaron sobre cómo adaptar esta tradición a las nuevas reglas para la alimentación saludable.

Aseguró que en escuelas donde antes se rompían hasta cuatro piñatas por salón, ahora la actividad casi desapareció por completo.

“En la escuela donde están mis nietas a veces le hacían nuevos pedidos a mi esposa, a parte de las que tenían para comprar en cada salón, y ahorita no hubo nada, nada de piñatas”.

¿Qué va a pasar con las piñatas?

Frente a este panorama, Ibarra Santoyo sugiere necesario adaptar el relleno de las piñatas para continuar con la tradición y que no se pierda su esencia.

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“No es necesario que le echen tanto dulce. Pueden echarle juguetes, un poquito de dulces, cosas de esas. El mexicano tiene la capacidad para reinventar sus costumbres, tiene un ingenio único, así que hay que sacarlo”.

Menciona que si bien existen otras alternativas como las piñatas que liberan premios al jalar un cordón, sin necesidad de golpearlas, recomienda mantener viva la ilusión de quebrar una piñata en las infancias.

“Una fiesta sin piñata, pues no es fiesta, pero se puede modificar un poco para que no deje de ser piñata y no deje de ser fiesta con piñata”, concluyó.

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