Salvan vidas en La Paz circulando en 2 ruedas
La asociación PHTLM brinda atención médica prehospitalaria en motocicletas para aprovechar “la hora dorada” para estabilizar pacientes
Pablo Diestro
La velocidad de respuesta en dos minutos a partir de que se reporta una emergencia además de la prontitud con que se puede desplazar una motocicleta en comparación con un carro ambulancia es lo que marca la diferencia con las motos de paramédico.
Explicó que mientras una ambulancia puede tardar hasta 15 minutos en llegar, sus motocicletas pueden filtrar entre el tráfico y acceder a zonas complicadas, acortando dramáticamente el tiempo de espera para los pacientes en situaciones delicadas.
“Al llegar, realizamos la simple inspección de la escena, que es el primer paso como primer respondiente. Te puedes dar cuenta de cuántas víctimas o cuántos lesionados hay en la escena”.
Rodríguez Solís mencionó que el proceso de evaluación inicial permite determinar la magnitud de la emergencia y los recursos para atenderla adecuadamente.
Perla Marisol Solis Mendoza, comandante de la asociación PHTLM, señaló que esta forma de brindar la atención inmediata con base en los tres parámetros básicos -vía aérea, ventilación y circulación- es esencial que sean cubiertos para evitar decesos.
Indicó que el sistema vehicular permite actuar dentro de lo que los especialistas llaman “la hora dorada”, que se trata de un “periodo crítico” tras un accidente donde la atención médica oportuna puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
“Si tú logras atender a un paciente en la hora dorada, le permites tener una mayor calidad de vida en recuperación y también bajas los niveles de riesgo de mortalidad”.
Cada unidad operativa está equipada con una camilla portátil plegable, instrumentos para medir signos vitales, kit de control de hemorragias y sistemas de señalización.
“Somos motociclistas que vimos la necesidad de primeros respondientes ante la escasez de ambulancias, especialmente en nuestras rodadas largas en carretera”.
A pesar de su labor, la asociación opera con recursos propios organizando rifas y cursos de capacitación para recaudar fondos.
“Todos nosotros trabajamos y cubrimos nuestros gastos. En cada operativo se gastan entre cinco y seis mil pesos promedio en insumos consumibles, además del combustible”.
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Aseguró que aún cuando reciben apoyo en especie como combustible por parte de Protección Civil Municipal y Estatal, la mayor parte del financiamiento sale de sus bolsillos, mientras avanzan en el proceso para constituirse como asociación civil.
Además de la atención médica, Solís Mendoza advirtió que la agrupación se enfoca en la prevención y en cultivar la cultura de protección civil desde la infancia para generar conciencia sobre la seguridad de la comunidad.
“Queremos acercar el mundo de la prevención a escuelas, secundarias y primarias. Semanalmente atendemos entre dos y cuatro emergencias, con mayor incidencia los lunes”.
“Curiosamente, los días lunes es cuando hay más servicios de emergencia en la ciudad, más que en fines de semana. Este patrón lo atribuímos a personas que posponen la atención médica durante el fin de semana”, concluyó.




























