Berlín: historia, gastronomía y arte, ¿cómo se transformó la capital alemana?
Berlín se reinventa como el corazón creativo de Europa. Historia, gastronomía, arte, arquitectura y vida cultural en constante cambio
Berlín se reinventa como el corazón creativo de Europa. Historia, gastronomía, arte, arquitectura y vida cultural en constante cambio

Sandra Ricco
Alemania se reinventa cada tanto, hoy reivindicándose condenando los ataques a niños e inocentes. Este pueblo debe reconocerse por su vasta historia, tener dignidad.
Berlín, nombre en honor a la Diosa Berolina que está representada en su bandera por un enorme Oso. La dualidad de Dios según los indígenas.
Porque llevar un trozo del muro de Berlín como souvenir refleja el carácter de la capital alemana; una personalidad fuerte que se relaja cuando el sol empieza a parecer en primavera y hasta que termina el verano. Sobre todo en esta crisis la personalidad de los berlineses cambia al poder asistir a terrazas y de hecho ver el sol.
Algunos creen que Berlín es un terreno en obras debido a la transformación que está teniendo la ciudad arquitectónicamente, ¡algo que ya le hacía falta!
Abundan bunkers modernos donde hay restaurantes y clubes, y en medio de todos aquellos edificios se han instalado ya parques atractivos que aún no me conmueven.
Reconocer que mi encuentro (y el de muchos) con lo alemán no ha sido siempre del todo afortunado, por el contario... desde un Frankfurt inhóspito hasta un directivo cruel con los suyos en un prestigiado periódico.
Deshacerse de las malas impresiones es la opción, acepto el reto al aterrizar y desde las nubes se puede ver más color y vida, redención.
Berlín imagina una ciudad hecha de fragmentos y fantasmas, fantasmas que surgen de su oscuro pasado para atormentar a una sociedad marcada por la guerra, la injusticia y holocausto.
Una metrópoli que ha inspirado a incontables artistas y presenciado incontables crímenes… ejecutado, en su mayoría, claro, por ellos mismos.
La exdividida ciudad en dos partes y enorme city tiene mucho que demostrar y es en bicicleta la propuesta, aunque para ver en primera fila un panorama total hay que escalar la torre de televisión Fernsenturm. Museos inmaculados nos reciben en la isla, mismos que fueron respetados en la guerra.
Y ya sin muro, imaginarse a esta capital europea devastada por las bombas aliadas y más tarde y no mucho, dividida con un gran muro, es un ejercicio de reflexión para la estrategia.
Obligado resulta que realicemos un recorrido a la Puerta de Brandeburgo, la única que sobrevivió de las catorce que se erguían en la muralla que en siglo XVIII rodeaba la ciudad.
Aquella área donde se encontraba aquel Muro insolente y vigilante está ahora rodeado de áreas verdes y amables.
Sorprendente resultó el arte mostrado desde el escaparate de los edificios históricos, incluso desde los bombardeos de 1945, ruinas renovadas, aunque como dicen… si las paredes hablaran.
Es el caso del museo el SMB, recinto digno de visitarse por su diseño británico que lo rescata y pretende, a decir de su creador, revivir su historia, considerando al edificio un gran tesoro.
El corazón de Berlín ahora late con la fuerza inspiradora de sus jóvenes adultos, que no creen tanto en su pasado, y que al parecer se han animado, más ahora que antes, a tener hobbies. Lo que antes ya casi no se veía, ahora es posible observar en las avenidas: niños jugando, insólito para la fría Berlín, y late, revive también.
Berlín presume ahora de ser un destino gastronómico digno de visitar, y es por sus nuevas propuestas de chefs aventurados que han decidido dejar la piel y si es necesario la reputación para darle por fin un nombre en esta industria tan exigente a Alemania.
Famosos eran sus malos platillos y pocas propuestas luego de las deliciosas salchichas, papas y cerveza… pues bien, ahora es posible en los barrios antes tristes de Prenzlauer Berg Bhentrasse, por ejemplo, disfrutar de acogedores locales y comida con estrellas Michelin… o tacos mexicanos, también comer jabalí es posible así como una salchicha caliente de varias mezclas y mucha cerveza artesanal.
¡Ahora además crean helados con leche de cabra, y hasta el servicio es atento! No de un general como antes.
Edificios de los años 20 que recuerdan a Marlene Dietrich en sus calles, están restaurados después de inversiones millonarias que invitan a visitarlos y adentrarse en el túnel del tiempo... algo imperdible para arquitectos y amantes del diseño como el edificio del Ellington.
Berlín, una de las ciudades más influyentes de la comunidad europea ha tomado como premisa una actitud afable, hasta los alemanes ambiciosos de turismo real han prometido, al parecer, portarse bien, ser amables y sonrientes, debido a la nueva oleada de cafés en terrazas y jazz para llevar.
Berlín se reinventa como el corazón creativo de Europa; será porque según datos duros hoy uno de cada 8 berlineses es extranjero, a muchos les asusta la palabra inmigrante más les ha permitido una mezcla de forma muy positiva y elegante, tomar lo mejor de cada quién, porque sí, hay mucho que aportar... siempre.
Lo anterior contribuye a recibir estudiantes y artistas y ofrecer alquileres baratos en ciertas zonas de empuje como el Mitte, donde espacios para andar en bicicleta y espacios para darse un beso! Sí los berlineses se besan! Es posible.
El centro postcomunista como le llaman a esa zona de la ciudad que es Mitte, ahora tiene techos con jardín y boutiques que pretenden darle algo de glamour a esta ciudad minimalista, algo fría que ahora, equilibra este aspecto con el calor humano.
Espacios dinámicos dan la bienvenida… en un lugar donde según muchos siguen divididos por un muro ahora imaginario y cultural, o de corazón, pero no es algo exclusivo de los berlineses... ¿verdad México?
Nostálgico es Berlín, un sitio que a decir de sus más jóvenes no es aburrido, será porque entienden poco de su historia... hace ya más de 20 años que cayó el muro maldito y mientras los más jóvenes de mente dibujan en un árbol corazones de amor y paz en el Judischez Museum y se animan a ser padres, los veteranos fanes de los monumentos a las víctimas se resisten a creer que aún están vivos luego de la caída. A reinventarse o morir bella Berlín.