Récord Guinness: El burrito de machaca que puso a La Paz en los libros del mundo
Hace 15 años, la ciudad logró una tortilla de 2.4 kilómetros y un burrito de 5.7 toneladas que se mantienen como récord mundial
Alan Flores
Lorena Hinojosa Oliva, consejera regional de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) delegación La Paz, recuerda la jornada como si aún siguiera oliendo a masa caliente, gas encendido y mar.
Asegura que la ciudad no solo conquistó dos récords: “No fue el logro de una persona. Fue el esfuerzo de miles”, afirma en entrevista para El Sudcaliforniano.
La Paz se levantó a las cinco de la mañana a hacer historia
La tortilla alcanzó 2.4 kilómetros, una sola pieza continua. Una vez terminada, se embarró de frijol y se integró al burrito monumental, que finalmente pesó cinco mil 799.44 kilogramos.
El momento en que la comunidad se volvió un solo esfuerzo
“La gente jamás interrumpió el trabajo”, cita con orgullo. En un momento que la marcó, una periodista argentina le dijo al entonces gobernador Narciso Agúndez: “Es admirable la civilidad de su pueblo”.
Las empresas locales también aportaron. Entre ellas:
La entrevistada señala que solo para la machaca de pescado se necesitaron seis toneladas crudas, que un año antes comenzaron a almacenarse en una empacadora que colaboró sin cobrar un peso.
“Me acuerdo de una señora con una mesita…”
La voz de Lorena se quiebra cuando toca uno de los momentos más emotivos: “Una señora de unos 70 años llegó cargando una mesita de fierro. Me dijo: ‘Yo tengo esta mesita, aquí vengo’. Esa solidaridad no se me olvida”.
Las lágrimas vuelven cuando recuerda la noche anterior al récord, colocando mesas hasta la medianoche junto a una estudiante universitaria que había viajado desde casa en bicicleta.
“Ahí nació mi amor por hacer cosas por la comunidad”, confiesa.
El burrito desapareció en cinco minutos
Tras horas trabajando bajo el calor de la flama y del día, Hinojosa cayó rendida en una banqueta. Una mujer desconocida se acercó, le quitó los zapatos y comenzó a masajearle los pies. “Fue lo más maravilloso del mundo”, dice.
El burrito, una vez certificado por el juez de Guinness World Records, fue repartido en pedazos de 10 centímetros. “Dicen que se acabó en cinco minutos. Yo ya no podía hablar”, recuerda.
Cada año, Guinness envía una confirmación oficial: La Paz sigue ostentando ambos récords. Sin embargo, Hinojosa confiesa que ninguna autoridad los ha convertido en atractivo turístico o patrimonio local.
15 años después
Suscríbete aquí a la edición digital de El Sudcaliforniano
Este Día Mundial de los Récord Guinness llega en un momento de memoria colectiva: La Paz conserva dos marcas mundiales y detrás de ellas, una historia de solidaridad que aún inspira.
“Si tú ves a la comunidad bien, tú vas a estar bien”, concluye Hinojosa Oliva.
La ciudad mantiene no solo dos récords internacionales, sino el testimonio vivo de lo que puede lograrse cuando una comunidad se sincroniza. Aquella gigantesca tortilla nunca se rompió.
































