La ensenada de La Paz, refugio natural para aves marinas y costeras
Entre manglares, islotes y aguas someras, la bahía concentra especies residentes y migratorias que encuentran alimento y descanso en este ecosistema
Entre manglares, islotes y aguas someras, la bahía concentra especies residentes y migratorias que encuentran alimento y descanso en este ecosistema

Carolina Vizcarra
La Paz, Baja California Sur.– La línea costera de la ensenada de La Paz alberga entornos naturales para la observación de aves marinas y costeras en Baja California Sur. La combinación de manglares, zonas de poca profundidad e islotes ha favorecido la presencia constante de distintas especies, algunas residentes y otras migratorias, que utilizan este espacio como punto de alimentación, reposo y tránsito estacional.
Durante recorridos por la bahía es posible identificar áreas donde la concentración de aves es mayor. Una de ellas es un islote de formación reciente, originado a partir de trabajos de dragado y conocido entre pescadores como “Las Malvinas”, ubicado aproximadamente a 1.4 kilómetros de la orilla, frente a la colonia El Conchalito.
En este sitio, la dinámica natural ha propiciado la llegada frecuente de diversas especies, particularmente en los meses de invierno, cuando se intensifica la presencia de aves migratorias.
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De acuerdo con Hubert Méndez, coordinador de Manglitours, empresa que realiza recorridos por la bahía como parte de actividades turísticas y de pesca tradicional en la zona, este punto destaca por la variedad de aves que pueden observarse a corta distancia durante los trayectos.
“Se concentran muchas aves, sobre todo en esta islita que se formó con el dragado; es un punto donde constantemente encontramos distintas especies”, explicó. Entre las más visibles se encuentra el bobo de patas azules, una de las aves que suele observarse con mayor frecuencia durante los recorridos por sus características físicas y su comportamiento.

Otra de las especies que marca la temporada invernal es el pelícano blanco americano, cuya llegada coincide con los meses de frío. “En estas fechas nos visita el pelícano blanco, al que nosotros le llamamos borregón por lo blanco que se ve”, comentó Méndez, al señalar que esta ave suele compartir el espacio con otras especies como el pato buzo y distintas gaviotas que permanecen cerca de las zonas de actividad pesquera.
Además de estas aves, en la Ensenada de La Paz se tiene registro de especies de playeros como el ostrero americano del Pacífico, ave asociada a zonas intermareales donde busca alimento entre rocas y bancos arenosos.
En el grupo de gaviotas y charranes se observan la gaviota reidora, la gaviota plomiza y la gaviota bajacaliforniana, así como el charrán mínimo, el charrán del Caspio, el charrán real y el charrán elegante, todos ellos característicos de ambientes costeros. La presencia de fragatas también forma parte del paisaje aéreo de la bahía. La fragata tijereta es una de las especies más identificables por su vuelo prolongado sobre el mar.
A nivel de manglar y zonas de agua tranquila, se suma una diversidad de garzas, entre ellas la garza morena, la garza blanca, la garza rojiza, la garza nocturna de corona negra y la garza nocturna de corona clara, que encuentran en estos espacios condiciones adecuadas para alimentarse y resguardarse.
Estos avistamientos se integran a experiencias turísticas que combinan la navegación por la bahía con actividades tradicionales de la región, como la pesca y la extracción del callo de hacha, lo que permite a los visitantes conocer tanto la biodiversidad como las prácticas que históricamente han dado sustento a las comunidades costeras.

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La diversidad de aves registrada en la Ensenada de La Paz refleja las condiciones naturales que permiten la presencia de especies marinas y costeras en este entorno. Las características del área favorecen que, a lo largo del año, distintas aves utilicen la zona como espacio de descanso, alimentación o paso durante sus desplazamientos estacionales en el área de La Paz.
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