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Turismolunes, 30 de junio de 2025

Perlas, tradición con cinco siglos de antigüedad

Un recorrido detallado -de la extracción en lancha a la microcirugía del injerto- revela una tradición que comenzó hace casi cinco siglos en la Bahía de La Paz

Emilio Avendaño / El Sudcaliforniano

Las ostras se alimentan filtrando plancton, lo que incluso mejora la calidad del agua. Además, la infraestructura sirve como refugio para otras especies, generando un impacto ambiental positivo.

Esta combinación —producto de una técnica perfeccionada en Japón durante el siglo XX— es lo que activa el mecanismo biológico que llevará a la formación de una perla.

“El núcleo puede ser aceptado o rechazado por la ostra”, explica el guía mientras los visitantes observan la operación. “La tasa de aceptación ronda el 50 por ciento”, añade.

Menciona también la llegada de Hernán Cortés a la bahía, el 3 de mayo de 1535 y cómo bautizó el sitio como Santa Cruz tras comprobar el valor de las perlas que los nativos lucían colgadas en collares.

Aquel hallazgo detonó siglos de fiebre perlera en el Golfo de California y marcó el inicio de una explotación intensa que culminaría, siglos después, con una veda definitiva para proteger a las especies al borde del colapso.

Tras la introducción histórica, el recorrido se traslada al mar. En la embarcación, se muestra el sistema de cultivo flotante, largas líneas suspenden jaulas donde las ostras crecen, protegidas y alimentadas por el fitoplancton natural de la bahía.

La canasta que se iza permite observar la fauna de acompañamiento como pequeños peces, cangrejos y algas conviven entre los moluscos, dando cuenta del mini ecosistema que se forma alrededor de cada línea de cultivo.

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El guía detalla que esta fase inicial de crianza dura entre uno y dos años, y que los juveniles requieren limpiezas periódicas alrededor de cada quince días para evitar incrustaciones que les impidan desarrollarse.

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