El Muro / Hipervigilancia
Llenar Mexicali de patrullas, botones de pánico, jefes mano dura, militares armados vigilando, transporte violeta, miles de cámaras, no acaba con la delincuencia, sólo le hace más fácil la vida a un gobierno ocupado en otros asuntos.
Por si fuera poco, todo ese montón de cosas genera en un sector de la población el síndrome de hipervigilancia, así como el sesgo de atención, un estado permanente de alerta, la ubicación de peligros latentes, a veces inexistentes, que desgasta al organismo humano.
Eso no le conviene a la autoridad, que ya ha empezado a notar cómo le llueven más comentarios negativos en cada publicación de redes sociales.
Las acciones policiacas contundentes son muy populares porque despiertan la ilusión cognitiva de un cambio verdadero. Un mal político elige este camino por fácil, porque le evita el trabajo de pensar estrategias eficaces.
Sin una real atención a las causas, todo esfuerzo es solo una pérdida de tiempo, de recursos, que hace más grande el problema, facilitando la llegada de políticos simplones, de capacidad intelectual básica, aportando soluciones radicales peligrosas.
Los apoyos gubernamentales serían geniales, siempre y cuando no hubiera necesidad de preocuparse por la calidad de los sistemas de salud, la seguridad y otros más. Las personas gastan dinero en servicios que deberían ser garantizados por el gobierno.


















