Cuando se afirma que “A Mexicali lo hicieron los sonorenses” se concibe con toda razón la idea de que las actividades ganaderas, agrícolas y comerciales emprendidas por clanes familiares provenientes del vecino estado de Sonora fueron las que definieron la primera vocación productiva de nuestro Municipio Solar.
Un personaje sonorense dedicado precisamente a la agricultura, al comercio y a la política, fue el Sr. Estanislao Duarte, nativo de Pitiquito, Sonora, criado en la fronteriza ciudad de Nogales donde se hace amigo del destacado prócer revolucionario, don Abelardo L. Rodríguez.
Es sabido que los notables caudillos revolucionarios Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta, influyeron en el destino exitoso del Gral. Abelardo L. Rodríguez. Este destino exitoso también fue compartido por don Estanislao Duarte debido a la afinidad con la Revolución Mexicana.
La cercanía entre los jóvenes Abelardo y Estanislao se acentuó en Douglas, Az., donde comparten algunas aficiones y empleos, aprenden y perfeccionan el idioma inglés, lo que les permite iniciar un pequeño negocio en la ciudad de Tucson, Az.
Tiempo después, Abelardo regresa a Sonora y se incorpora a la lucha revolucionaria, en tanto Estanislao permanece en Arizona dedicado a labores ganaderas y agrícolas.

En 1920 estos dos personajes sonorenses se reencuentran en Yuma. Abelardo planea la incursión sobre el Distrito Norte de la Baja California y Estanislao tiene en mente establecerse en Mexicali como vendedor de equipos agrícolas y después como ranchero dedicado al cultivo algodonero.
Para 1923 el Gral. Abelardo L. Rodríguez ya es el hombre fuerte de BC y su amigo de la juventud E. Duarte administra un exitoso campo agrícola donde el algodón se combina con el ganado de engorda y la exportación de licores.
De Sonora a Mexicali el arribo de prominentes sonorenses se incrementa, la vecindad con California y Arizona posibilita el auge comercial; las empresas y negocios de todo tipo se expanden generando prosperidad, bonanza, riqueza.
Originarios de Guaymas y de Pitiquito, Sonora, estos dos personajes supieron aprovechar las oportunidades que les brindó la Revolución, la vecindad fronteriza y el espíritu emprendedor.
De Pitiquito también era la familia de don Rafael y Gilda Martínez, llegaron al Valle de Mexicali cuando la población era mayormente de indígenas (como se decía antes). Los Martínez arriban primero a Yuma, Az., de ahí a Los Algodones y después a Mexicali, las compañías agrícolas americanas ofrecían bastantes opciones laborales.