Carece Baja California de diagnóstico de personas en situación de calle
Aclara CEDH que anteriormente se consideraba una falta al Bando de Policía el dormir en la calle, hoy no, ya que todos tienen derecho a hacerlo
Alejandro Domínguez del Hoyo
Lo anterior lo manifestó Jorge Álvaro Ochoa Orduño, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH).
Sin embargo, el 8 de febrero de 2024 se realizó un censo de población en situación de calle en Mexicali, según información proporcionada por el XXV Ayuntamiento.
En este ejercicio se identificaron 206 personas que pernoctan en distintos puntos de la ciudad, concentrándose la mayoría en la zona de Centro Cívico
Requieren diagnóstico
Ochoa Orduño comentó que han presentado diversas recomendaciones en el sentido de las intervenciones de la autoridad, y de la necesidad de realizar un meticuloso diagnóstico de esta situación para conocer la verdadera dimensión de este problema.
Comentó que las situaciones de las personas que viven en la calle son muy diversas, así quedó claro cuando hace aproximadamente 4 años, el gobierno del estado hizo un diagnóstico en Tijuana, en lo que se le conoce como el bordo, o la canalización del río.
Incluso en Mexicali se encontró el caso de un señor que tenía su trabajo pero que prefería vivir en la calle a pagar renta, y ese dinero enviarlo a su familia que vivía fuera.
En aquella ocasión se solicitó al Ayuntamiento de Mexicali que realizara el diagnóstico para saber la situación de las personas que viven en calle, cuántas son, género, familia, niños, niñas, adolescentes, y con esos datos, poder hacer una intervención integral.
También hay otras recomendaciones en el 2017 y en el 2010, que en esta última se comprobó que la policía municipal levantó a personas que vivían en calle, incluido discapacitadas, y las aventaron en los límites con Tecate.
Las personas tienen derecho a estar en la calle, aseguró Ochoa Orduño.
Testimonios
Rosa Guadalupe Vásquez Jiménez, de 34 años, originaria de San Luis Río Colorado, Sonora, fue repatriada de Estados Unidos hace aproximadamente 5 meses, se encontraba en Los Ángeles, donde duró un año.
Al ser repatriada, fue recibida en un albergue donde solo pudo permanecer por 2 meses, después tuvo que irse, por lo que optó refugiarse en el edificio de lo que fue el Mercado Municipal, que se encuentra en total abandono, entre montones de basura y olores fétidos.
A Rosa Guadalupe la acompañan 3 perros guardianes, El Niño, La Negra y la Tigresa, este último un cachorro de apenas unos cuantos meses, quienes son los que la cuidan.
En el lugar viven otras 10 personas, son adictos, mencionó, sin embargo la respetan y no se meten con ella.
Todos los días sale a trabajar limpiando carros, vive tranquila, sin embargo, le gustaría tener mejores ingresos, tener una vida estable, ya que tiene un par de hijas gemelas de 10 años.
Para su protección tiene a Sansón, un perro que luce un llamativo chaleco, y que a duras penas puede controlar mediante un arnés y una gruesa cadena metálica, pero también tiene a Dalila, una pequeña cachorrita negra que apenas se la regalaron en Navidad.
Rosa María González Saavedra, vive en las ruinas de lo que fue el Hotel Sarape, en la Calle Cuarta de Pueblo Nuevo.
Comentó que llegó a vivir al hotel cuando tenía 22 años, es decir, hace 40 años, sin embargo, este se quemó hace aproximadamente 5 meses, y casi todo se cayó, y hoy solo lo habitan su hijo y un amigo de éste.
Dijo que mantiene alejados a los malvivientes con sus dos leales compañeros, cholo y coyote, que son dos perros criollos que la obedecen y la mantienen a salvo.
Elmer Osiel Niño Limón, de 20 años, proveniente de Nuevo León, residente del hotel desde hace aproximadamente un año, donde vive en condiciones precarias, hace mandados para sobrevivir, pero busca tener un trabajo estable para salir adelante y regresar a su tierra.
Sin embargo, llegó el siniestro que destruyó todo el hotel, pero decidió quedarse en uno de los cuartos que a duras penas se mantiene en pie, pero señala con optimismo que, siempre es bueno tener un techo sobre su cabeza.


































