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Localjueves, 13 de noviembre de 2025

Productores de Ensenada se manifiestan en contra de Plan Nacional Hídrico

Sus inversiones son de largo plazo -de 20 a 30 años- y requieren estabilidad en los derechos concesionados

Alejandro Domínguez del Hoyo

AFECTA INVERSIÓN

Una Ley que genera inseguridad, que desincentiva la inversión y que, además, aumenta el riego de pérdida de empleos y pone en peligro la producción nacional de alimentos de alto valor, no es una ley que debamos apoyar, afirmaron los productores de vid y olivo. 

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“No nos oponemos al derecho humano al agua, precisaron, al contrario, somos sus guardianes más comprometidos, porque sin agua no hay viñedos u olivos, no hay empleo, no hay identidad cultural ni desarrollo rural.” 

“Los Usuarios de agua de Baja California, somos productores de uva y aceituna de alta calidad, en una de las zonas más áridas del país. 

Nuestra actividad económica, social y cultural depende de la certeza jurídica sobre el acceso al agua”, señalaron en su posicionamiento.  

Subrayaron que sus inversiones son de largo plazo -de 20 a 30 años- y requieren estabilidad en los derechos concesionados ya que dependen casi exclusivamente del agua subterránea, recurso escaso y estratégico. 

FUERA DE LA REALIDAD PRODUCTIVA

Dejaron claro que su posicionamiento no busca oponerse al derecho humano al agua, sino garantizar su equilibrio con otros derechos fundamentales, como el derecho al trabajo, a la propiedad productiva y al desarrollo sostenible. 

Los integrantes de la Unidad de Riego Guadalupe, B.C. y productores vitivinícola y olivícola reconocieron que el agua es un bien de la Nación, pero su gestión eficiente requiere estabilidad jurídica para quienes la usan de forma responsable. 

El derecho humano al agua debe armonizarse con el derecho al trabajo, a la alimentación, a un medio ambiente sano y al desarrollo económico, apuntaron. 

Subrayaron que los títulos de concesión vigentes son actos jurídicos válidos que no pueden ser alterados retroactivamente al desaparecer el régimen de transmisión de derechos de agua entre particulares sin antes establecer mecanismos de transmisión justos.  

Las decisiones sobre el agua deben tomarse con base en criterios técnicos locales, no desde una lógica centralista, genérica y uniforme, advirtieron. 

CERTEZA JURÍDICA

Con ello, destacaron, se anula el valor del activo hídrico, elimina la calidad de garantía de seguridad jurídica al uso agropecuario, impide la venta o transmisión de viñedos con su derecho al agua y desincentiva la inversión privada en proyectos de largo plazo.  

Esto rompe con la certeza jurídica, al afectar derechos adquiridos sin mecanismos de transición justos ni razonables. 

Además, ignora la naturaleza productiva de las personas, eliminado la certeza al derecho al agua y tratándolo como un mero permiso administrativo revocable, en lugar de un derecho vinculado a una actividad agrícola-económica legítima y sostenible, explicaron. 

Lo que se debe hacer es garantizar la renovación automática de concesiones (afirmativa ficta) a quienes soliciten demuestren y justifiquen el uso eficiente del volumen; y eliminar la negativa ficta, como pretende la legislación propuesta.  

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