Javier Solís
Por Hernán Becerra Pino
(Dedicado a José Edward Fuentes Rosales)
“En mi viejo San Juan / cuántos sueños forjé / en mis noches de infancia / mi primera ilusión / y mis cuitas de amor / son recuerdos del alma.
Una tarde me fui / hacia extraña nación / pues lo quiso el destino/ pero mi corazón / se quedó frente al mar / en mi viejo San Juan.
Adiós, adiós, adiós / Borinquen querida / tierra de mi amor / adiós, adiós, adiós / mi diosa del mar / mi reina del palmar.
Me voy pero un día volveré / a buscar mi querer / a soñar otra vez / en mi viejo San Juan.
Pero el tiempo pasó / y el destino burló / mi terrible nostalgia / y no pude volver / al San Juan que yo amé / pedacito de patria.
Mi cabello blanqueó / y mi vida se va / ya la muerte me llama / y no quiero morir / alejado de ti / Puerto Rico del alma.
Adiós, adiós, adiós / Borinquen querida / tierra de mi amor / adiós, adiós, adiós / mi diosa del mar / mi reina del palmar.
Me voy pero un día volveré / a buscar mi querer / a soñar otra vez / en mi viejo San Juan.”
A manera de colofón digo, que la mejor voz que ha tenido Latinoamérica ha sido la de Javier Solís. El pueblo le ha tenido tanto cariño que lo ha llamado el señor de la Sombra. Yo diría con todo respeto y cariño, el Señor de la Santa Sombra. Amén.












