El chilangazo
-Necesito que desalojen lo más rápido posible el teatro.
-Pero yo tengo alquilado el teatro, tengo la factura de que pague para el día de hoy- le dije.
-Yo no sé, pero necesito que desalojen.
Yo me sentía como víctima del desalojo de una casa en alquiler. Ahora sé lo que se siente. Siguió peleando. Me increpa:
-Necesito que salgan.
-Pero yo pagué para mi evento (el Pakal). Sé que su obra se estrena el próximo jueves. Así me lo hizo saber el administrador.
-Yo pagué por temporada de mes y medio.
Está bien, salimos cinco minutos antes de las ocho y media.
-No, deben salir antes.
-Le parece bien a las ocho y cuarto.
-Pero a las ocho y cuarto en punto y punto. Me lo promete -y se me quedó viendo con ojos de cuchillo-. ¡Qué horror!
Se llevó a cabo la entrega del Pakal con nerviosismo. Se atentó de alguna manera en contra del Pakal. Esta mujer dio el chilangazo y se fue con todo. Increíble pero cierto.
Carmen fue a preguntar al que cuida el estacionamiento del teatro si había visto salir las flores. Y el cuidador dijo que no. Eran muchas, pero muchas rosas. Dijo el Dr. Eddie Alfaro Coutiño -uno de los premiados- que eran como dos mil rosas rojas. Qué tal.