Análisisviernes, 10 de abril de 2026
Expediente Q / Salud
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Querétaro al parecer ya tomó una decisión que había venido postergando, el de sumarse al sistema universal de salud federal y no fue por gusto pero ante los recientes anuncios no hay opción; durante años, el estado defendió un modelo propio con control administrativo y financiero, pero la presión de la realidad terminará por imponerse.
La declaración de la secretaría de Salud, Martina Pérez Rendón, revela el fondo del asunto: el estado irá alineándose conforme la federación marque la ruta; eso implica ceder parte del control operativo, entrar a un esquema de credencialización nacional y adaptarse a un sistema que todavía no ha detallado reglas completas.
Cuando llegue la credencialización y la digitalización del sistema, se supone que hay que identificar pacientes, ubicar unidades médicas, ordenar la atención; la transición no es sólo tecnológica, es administrativa y política; integrar padrones, homologar procesos y evitar duplicidades llevará tiempo, y mientras tanto el sistema seguirá operando con presión.
La presión ya es evidente, el Hospital General de Querétaro está casi rebasado, la capacidad de 130 camas ya quedó corta frente al crecimiento poblacional; sumele la salida de personal de enfermería y es que sin recurso humano suficiente, cualquier modelo de salud es endeble, el reconocimiento del propio gobernador sobre la saturación confirma lo que el personal médico ya venía señalando.
La federalización, en este contexto, no es una opción de colores y se supone que permitirá compartir la carga financiera y ampliar la cobertura, pero también implica riesgos. Si el modelo federal no logra responder con recursos suficientes, el estado perderá margen de maniobra sin resolver el problema de fondo.
Hay otro punto que no se puede ignorar, el primer nivel de atención ya está recibiendo a pacientes de sistemas federales, porque a nadie se le niega atención según las palabras de la secretaria Martina Pérez. Eso confirma que la integración ya empezó de facto, aunque no esté formalizada. Querétaro estaba en su propio sistema pero la realidad al parecer ya nos alcanzó; el crecimiento demográfico, la presión hospitalaria y la falta de personal parece que nos llevan a caer en los brazos del modelo de salud de la 4T que en el pasado reciente quería ser como el de Dinamarca.
Las campañas negras en redes sociales contra el presidente municipal de Querétaro, Felifer Macías, han escalado en intensidad y frecuencia. Esto refleja el interés político que está generando su figura, parece una señal de que su presencia empieza a pesar en la conversación pública justo cuando los tiempos electorales avanzan de manera inevitable.