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Análisismiércoles, 6 de noviembre de 2019

La Grabadora

La Grabadora

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Joaquín San Román

La muerte: un amanecer. Estos pensamientos los escribió Elizabeth Kubler Ross, aquí se los entrego.

La experiencia de la muerte es casi idéntica a la del nacimiento.

Es un renacimiento a otra existencia.

Morir significa simplemente mudarse a una casa más bella.

La muerte no es más que un pasaje hacia otra forma de vida.

Se abandonan las formas físicas terrenales porque ya no se necesitan.

Esta vida terrestre que vivimos en nuestro cuerpo físico solo representa una pequeña parte de nuestra existencia global.

La muerte es un paso a un nuevo estado de conciencia en el que se continúa experimentando, viendo, oyendo, comprendiendo… y en el que se tiene la posibilidad de seguir creciendo.

Todo lo que sucede en esta vida sirve para un fin determinado.

Nada en la vida se debe al azar.

El sufrimiento no es una maldición o un castigo… Dios no castiga ni condena. Nadie muere solo.

Cada ser viene acompañado de seres espirituales desde su nacimiento hasta su muerte.

Estamos rodeados de seres que nos guían, nos aman y nos protegen.

A veces en momentos de gran dolor, sufrimiento y soledad, nuestra percepción aumenta y podemos reconocer su presencia.

Morir nos es necesariamente un momento triste. Se pueden vivir cosas maravillosas y encontrar muchísima ternura. La agonía no es como la percibimos. Nadie que haya vivido una experiencia del umbral de la muerte, ha tenido a continuación miedo a morir.

OFF THE RECORD…

Elizabeth Kübler Ross nació en Zurich en 1926, murió en 2004, fue una psiquiatra y escritora suizo-estadounidense, una de las mayores expertas mundiales en la muerte, personas moribundas y los cuidados paliativos.

Su libro “Sobre la muerte y los moribundos” sentó las bases de los modernos cuidados paliativos, cuyo objetivo es que el enfermo afronte la muerte con serenidad y hasta con alegría.

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