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Culturamiércoles, 25 de septiembre de 2019

Contraluz: El ser nacional

Filósofos e historiadores mexicanos se habían empezado a preocupar seriamente sobre el ser nacional y el perfil real del mexicano

Carlos Jiménez E.

Ya entonces filósofos e historiadores mexicanos se habían empezado a preocupar seriamente sobre el ser nacional y el perfil real del mexicano al iniciarse el período de estabilización política y social tras el movimiento revolucionario.

Seguramente, en parte inspirado por la obra de Ramos, Octavio Paz reseñó su visión al respecto en El Laberinto de la Soledad -1951-.

En medio de dicho empeño filosófico aparecía –aparece- siempre la relación con las culturas influyentes: la europeizante originada con la conquista y los trecientos años de virreinato español, y la vecindad con Estados Unidos.

La primera, que dejó un pueblo diverso, herido y esperanzado en el que se entreveraban la alegría de la libertad y la división secular entre conservadores y liberales –formados casi todos en aulas seminaristas- que pugnaban por procesos de desarrollo enfrentados.

Hubo una excepción: fue el programa de John F. Kennedy conocido como Alianza Para el Progreso que duraría de 1961 a 1970 y en el que Estados Unidos invertiría 20 mil millones de dólares en programas de ayuda económica, política y social.

El anuncio hecho el 13 de marzo de 1961 ante embajadores latinoamericanos; lamentablemente el asesinato de Kennedy cortó la aplicación del programa.

Antonio Caso, Samuel Ramos, José Vasconcelos, Octavio Paz y muchos más, si conocieran nuestra realidad de hoy, seguramente desconocerían sus escritos filosóficos y pensarían que el país en que vivieran habría sido solo un sueño.

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