El legado de Rabell
El Corral de Comedias nació el 19 de diciembre de 1980. A más de 37 años de vida, la compañía se renueva con la reciente dirección de Diego Rabell, nieto del fundador de este grupo teatral, Francisco Rabell, quien habla sobre el “ayer, hoy y mañana” de la agrupación escénica que creó
Víctor Vázquez
Dentro de la casona ubicada en Venustiano Carranza 39, sobre el cerro de Sangremal, que presume en su cima el templo de la Cruz, se encuentra el teatro que alberga a El Corral de Comedias.
Don Paco cumplirá 84 años en septiembre próximo y aunque su andar ya no tiene el vigor de antes, su memoria parece refrescarse cada vez que habla de su mayor pasión: el teatro, como lo hizo en esta entrevista.
Los clásicos
Sin embargo, el foro de la entonces naciente compañía inició su vocación teatral años antes, cuando se convirtió en el salón de ensayos de Los Cómicos.
Actores como el propio Gutiérrez Vega, Roberto y Juan Servín Muñoz o Álvaro Arreola, entre otros, moldearon personajes y repasaron guiones entre los muros de esta casona, como rememora don Paco.
Padrinos
El fundador de la compañía recuerda, además, que la consolidación del espacio escénico y de la compañía en sí se dio de la mano de figuras del teatro que dominaban la escena nacional de ese entonces.
Héctor Bonilla y Alejandro Bichir fueron piezas fundamentales para llevar gente al espacio de Venustiano Carranza y lograr que el nombre de El Corral fuera sinónimo de entretenimiento y calidad.
A Bichir, recuerda don Paco y su hijo José Luis Rabell, quien se unió a la charla, lo conocieron por recomendación del especialista en teatro Rafael López Miarnau.
“Nos lo recomendó el maestro Rafael López, porque empezó la politiquería (entre miembros de Los Cómicos de la Legua) en torno a la primera gira por España y había un sector que me bombardeaba las ideas de hacer esa gira”.
Entonces, Rabell Fernández necesitaba de un critico que le ayudara a ajustar las obras que buscaban llevar a la “madre patria” y fue Alejandro Bichir, el encargado de las criticas.
En pago por sus servicios, Paco se llevó a Bichir a España, donde el entonces joven director pidió sumarse al elenco, pues no quiso perder la oportunidad de subir al escenario de El Corral de Comedias de Almagro.
Desde entonces, Alejandro fue amigo cercano de los Rabell; después se sumó Bonilla, a quien conocieron en el Poliforum Siqueiros de la Ciudad de México.
“Invitamos a Héctor Bonilla (a Querétaro) y estaba lloviznando y vio la función, cuando vio la función se me acerco y me dijo: Mira Paco, ya me creaste la necesidad de actuar en este teatro, invítame.
“Escoge la obra que quieras y yo la hago con ustedes. Y yo creo que leyó aquí (don Paco se señala la frente): ¿Con qué te pago cabrón? Y no cobró ni un quinto”, agrega el teatrero con nostalgia.
Fueron seis funciones las que Héctor ofreció a El Corral, quien fue parte de la puesta “El gran teatro del mundo”, original de Pedro Calderón de la Barca, bajo la dirección de José Luis Rabell, quien entonces tenia 21 años.
“Bonilla hacia ‘¿Mi vida es mi vida?’”, acota José Luis, “Y saltaba de telenovela en telenovela y era la imagen de Bacardi, imagínate”, irrumpe el fundador.
Además, resaltan a actores locales que dejaron su huella en la compañía, como Manuel Naredo, Margarita Adame, Antonio Noriega, Jesús del Llano, Paloma Borja y Jorge Martínez.
En reconstrucción
Actualmente, la suma de tantas funciones se ve lejos de los objetivos de la compañía. Los públicos cambian y la competencia crece, por lo que los nuevos formatos e historias caben dentro de este tradicional foro.
“Creo ha sido que nos engolosinamos un poco con un programa, lo repetimos y repetimos. Con “Amigos hasta la muerte” nos fue muy bien, pero ya después la gente no responde, debemos renovarnos”, puntualiza Luis Rabell.
La puesta, que estará en funciones hasta el mes de junio, incluirá los acontecimientos que durante las campañas electorales sean más mediáticos, por lo que prevén mantener vigente el montaje para el público que los visite.
De igual forma, a la puesta le incluyeron tecnología a través del “maping”, con proyecciones que serán parte de la propuesta escénica, así como pantallas que presentarán videos durante las funciones.
Esta obra abrirá la temporada de este año, la cual toma la estafeta de Fuenteovejuna. Además, han consideraron la reposición de “Sueño de una noche de verano”, que dirigirá una vez más Diego Rabell, el actual director de la compañía.
En este camino de reconstrucción de la compañía, han abierto las puertas a nuevas protestas, como las que ha emprendido Jerónimo Rabell con sus propuestas clown.


























