El libro de cabecera | Los demasiados libros
El libro de cabecera
Carlos Campos / Colaborador Diario de Querétaro
Peor, ¿habrá leído el libro la persona a quien fue dedicado?
Ese caso me evocó a aquella historia del coahuilense Artemio de Valle-Arizpe, quien encontró su libro, intonso, en una librería de viejo, y que compró y envió de nuevo a su amigo: “Con el renovado afecto de Artemio de Valle-Arizpe”.
En un ejercicio reflexivo que se debate entre el pesimismo y la falsa modestia, Gabriel Zaíd nos pregunta: “¿Y para qué leer? ¿Y para qué escribir? Después de leer cien, mil, diez mil libros en la vida, ¿qué se ha leído?”.
Nada.
¿Y usted, caro lector, a cuántos escritores queretanos ha leído?
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