Edgardo Moreno Pérez / Colaborador Diario de Querétaro
“Una joven seductora, / tan bella como la aurora / le dijo a su novio Quique: / -Hueles a puro tlachique / de la fuente embriagadora”.Popular.
Para tener una idea de la venta y consumo del pulque en la ciudad de Querétaro en “El Estado Total: encontramos los siguientes datos: en 1778 se tuvo un producto total en pesos de $ 10, 129 pesos; en 1779 un total de $30,129 pesos; 1780 un total de $30, 029 pesos.
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Gente en el interior de una pulquería. Ciudad de México, 1910. / Foto: Cortesía | @mediateca.inah
Corrupción y control. A pesar de la vigilancia constante, y el nombramiento de funcionarios especiales para cuidar de que se cumpliese con las disposiciones, la corrupción, el abuso de autoridad, el contubernio, no hacían posible que los desórdenes y violaciones al reglamento que se cometían en las pulquerías fueran eliminados. En 1747 el virrey ordenaba que se tomaran todas las medidas necesarias pero “sin perjuicio de la causa pública”. Con la intervención de la Real Hacienda y su vigilancia, muchos desistieron de negociar con el pulque y las bebidas elaboradas a partir del blanco néctar. En otros casos al ser vencidos los plazos de arrendamiento para los establecimientos que vendían pulque, fueron controlados con cargas impositivas o negados los permisos. -Salvo si había un intercambio monetario, para lograr la licencia. De igual manera sucedió en las garitas y aduanas, por medio de “recomendaciones” o” pago de derechos” a los inspectores se daba entrada a los productos y bastimentos sin declarar ni ingresar a la contaduría hacendaria.
Las medidas que se tomaron para la prohibición de la “bebida demoniaca”, en varias etapas del virreinato, poco duraron por los intereses de los productores, introductores y expendedores. Además que significaba un ingreso importante a las cajas reales. Una parte de las alcabalas fue destinado a recogimientos, colegios y beaterios. Esa fórmula continuó vigente después de la etapa colonial. En algunos estados un porcentaje de los impuestos que se generan por venta y expendio de bebidas alcohólicas se aplican a programas que tienen que ver con el sector social.
Reglamentación. Durante la colonia hubo decenas de Reglamentos, Edictos y Ordenanzas en algunas se manifestaba que el impuesto sirviera para abastecer a las flotas de Barlovento en otras se indicaban varias prohibiciones, entre ellas que los locales estuvieran cerrados, que hubiese músicos y por consiguiente bailes, así como el de que se sirvieran viandas y el de tener bancos o cualquier otro tipo de asientos por lo cual las libaciones tenían que hacerse de pie, según las autoridades con estas medidas se inhibía el consumo de pulque, pero en la realidad era todo lo contrario, ya que el parroquiano apuraba su jarro o jícara con diligencia, ocasionando una forma compulsiva de beber por la ansiedad de emborracharse lo más rápido posible.
Aquí se aplica perfectamente un dicho de las pulquerías a principio del siglo XIX, “vayan entrando, vayan bebiendo, vayan pagando, vayan saliendo”. Por otra parte la búsqueda de aislarse de la realidad, que significaba la miseria, el hambre, la humillación, la desesperanza cotidiana. Era además el poder drogarse de una manera eficaz y barata. “Mañana será otro día”.
El Bando de 1780. El 30 de junio de 1780 se tomaron nuevas disposiciones para “exigir medio real más en cada arroba neta de Pulque”, sobre un real y medio anterior. Se preveía cobrar al consumirlo “los indios y las castas”, ejecutarlo a partir del sistema de “entrada, medida ó peso material”, [sic] en los “domicilios de los causantes, o de los magueyales crecidos, por raspa o tandas”, se sugería combinar todas estas posibilidades para conseguir la cobranza sin demora. El testimonio de Bando fue firmado en la ciudad de Querétaro por el Sr. D. Joseph Pérez Becerra y Juan navarro. [AHQ- Documento-1780. s / c.] Real Administración de pulques en Querétaro
El pulque – tlachicón – plaga. Cuando llegó el ferrocarril Central a la ciudad de Querétaro, muchos fueron los elogios para tan “positiva mejora”, que traería movilidad al comercio y a los productos de la región, así como el atraer nuevas inversiones a su “industria”. Por otro lado estaban las voces y “conciencias” que veían que con “progreso”, también traerían consigo vicios y “protestantes”. Algunos sacerdotes en su prédica veían en la “locomotora, la máquina de Satanás”. Se agregaba la reflexión: “Desde la llegada del ferrocarril Central a la ciudad fue con él una plaga que ha comenzado a producir estragos lamentable, esa plaga es el pulque. Desde que esa fatal bebida llegó en las alas de la locomotora, una revolución notable ha empezado a declararse entre los pobres criados.” “Ellos beben ya, tarde por tarde, el licor venenosos de la reina Xóchitl, y las embriagueces cotidianas relajan la obediencia a los amos, empiezan a hacer olvidar las obligaciones, provocan escándalos y riñas, y a minar en suma, la inteligencia y salud de los queretanos como ha minado la del pobre pueblo de esta capital que camina rápidamente a la imbecilidad y a la degradación por el solo uso de esta perniciosa bebida.” [“Ferrocarril Central Mexicano” en: La Sombra de Arteaga, Periódico Oficial del Estado., Querétaro. 1881].
Las Pulcatas en Querétaro en la década de los cincuenta del siglo pasado. Un documento en resguardo en el Archivo Histórico del Estado de Querétaro hace referencia a unas cuantas pulquerías establecidas en la década de los cuarenta y cincuenta del siglo XX. -Había más de ochenta-. “La Ametralladora”, propiedad de Álvaro Guerrero Padilla, ubicada en Zaragoza Ote. #125, apertura, en 1941; “K-CH-T” en Cuauhtémoc #47; Propietario. Álvaro Guerrero P., apertura 1946; “La Nueva Lucha”, Manuel Acuña y 21 de Marzo # 71 Propietaria: Ma. Concepción Ferrusca Nieves, apertura 1949; “La Feria de las Flores”, Rivera del Río y Vicente Guerrero s/n Propiedad de María Elena Martines Estrada, apertura enero de 1950; “Todos Contentos”, 20 de Noviembre y Doctor Lucio s/n, propietario: J. Guadalupe Morales, apertura 2 febrero de 1951; “El Magueycito” Invierno Norte # 91-A, Propietario. Antonio Rodríguez Torres, apertura 1951; “El Becerro de Oro”, Tolsá Sur #57, Propietario. Trinidad Rendón, apertura 22 de mayo de 1951; “El Quinto Toro”. Av. Pino Suárez # 90 y Ezequiel Montes Sur. Propietario. Álvaro Guerrero P. Apertura 1952; “La Burrita”, Primavera y Filomeno Mata s/n, Propietaria. Francisca Salinas Gómez, apertura 14 de noviembre de 1953; “El Charco”, 21 de Marzo y Doctor Lucio # 48, Propietario. Juvenal Campo, apertura 11 de marzo de 1954; “Los Apaches”, Av. Morelos # 51, propietario. J. Guadalupe Morales, apertura 1° de junio de 1956. Por lo regular no son propietarios del inmueble, son dueños del equipo y del producto. Sólo la Sra. Concepción Ferrusca N. acreditó la propiedad del inmueble. [AHQ-2A Tarjeta de solicitud, registro y calificación que expide el Departamento de Alcoholes y Tabacos del Estado de Querétaro. [Manifestación del Capital en Giro que hacen los expendedores de bebidas alcohólicas a la Tesorería General del Estado.].