Luis Torreblanca y su legado
Lo mío es hacer esculturas de gran formato. Desde niño, desde la escuela, yo hacía figuras en plastilina
por Víctor Vázquez
El escultor Luis Torreblanca Rivera urge a seguir invadiendo de arte las calles. En su opinión, las expresiones artísticas deben estar al alcance de todos, para que haya una apropiación de estas manifestaciones.
El artista originario de la Ciudad de México, quien el pasado 2 septiembre cumplió 80 años de edad, se encuentra ahora en Querétaro para reponerse de un padecimiento de salud.
Aprovecha esa estancia para seguir soñando con nuevas creaciones y sobre todo para hacer una especie de corte de caja para reflexionar sobre el legado que ha dejado en diferentes partes del país.
Ensenada, Tijuana, Oaxaca, Ciudad de México y por supuesto Querétaro, han sido escenario o sede de algunas de sus piezas.
Torreblanca Rivera es maestro en metales por la Escuela de Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), son esos materiales en los que encuentra eco para la elaboración de sus creaciones.
A partir de objetos en desuso o desechados, el escultor crea piezas que espera den identidad a regiones, ciudades, o comunidades.
“Hago bocetos y reciclo mucho, aprovecho mucho las cosas de reciclado, he hecho cosas muy importantes para México. (…) Estoy acostumbrado a hacer iconos, pero con estructuras modernas. Antes hacían esculturas muy pesadas, ahora se usa estilizar”, agrega.
Una de las piezas que presume es un águila ubicada en el puerto de Ensenada. Le llevó alrededor de un año concretarla, comparte.
Enemigo del arte que se denomina conceptual, que termina por no decir nada, Torreblanca Rivera apuesta por la propuesta nacida desde las vísceras y la observación del entorno, sin pretensiones discursivas e incluso estéticas.
“Nunca dejará el arte de expresar las formas, no digamos clásicas, sino las formas agradables. Hay muchos artistas, y de eso soy enemigo, del arte conceptual, que ponen una pieza acá y ya, se olvidan de que hay un entorno con el que deben armonizar”.
Inquieto como es, Luis Torreblanca comparte que ya trabaja en una nueva pieza, la cual se develará en Baja California y que rendirá memoria a los estudiantes masacrados el 2 de octubre de 1968.


























