Margarito Estrada, el compositor de Santa Rosa Jáuregui
Para celebrar el Día del Músico, Barroco recuerda a uno de los compositores más destacados de la entidad, quien a lo largo de 60 años ha puesto en alto a grandes representantes del bolero y la música norteña con más de 400 temas originales
Donna Oliveros / Diario de Querétaro
En la cabina de controles, toma asiento, y orgulloso por todo el trayecto que recorrió para llegar hasta donde él y su familia –también dedicada a la música– se encuentran, inicia la historia.
En Santa Rosa nací
Nacido en el seno de una familia campesina, Margarito Estrada aprendió desde muy pequeño a cultivar el campo. Por necesidad sólo cursó hasta el cuarto año de primaria, cambiando las tablas de multiplicar y las oraciones por el azadón y la yunta.
Recuerda que en aquél tiempo sembraban las tierras de Antonio Aguado, quien le prestaba a varios medieros locales sus parcelas para que pudieran cultivar y cosechar.
Primeros pasos en la música
Al cumplir 12 años, ingresó a una escuela católica en la localidad y a un coro a cargo de Jesús Estrada, quien tocaba en la iglesia y tenía un piano en su casa donde los jóvenes ensayaban las diferentes piezas para la misa.
Este sería su primer acercamiento a la música, no obstante a los tres años su padre lo ingresó a un internado josefino para varones en San Juan Teotihuacán donde de la mano de los sacerdotes conocería la poesía, aprendería a leer partituras y a componer.
A esa edad, dice, todavía no se le ocurría escribir versos de amor “porque ni novia tenía (risas)”, pero en sus primeras rimas hablaba de sus recuerdos en el campo y de sus vivencias a lado de los otros jóvenes en el internado.
“Al salir empecé a escribir en serio, no a escribir sólo un verso sino varios que completaran un tema. Empecé a convencerme de que a lo mejor sí podía escribir cosas mejores; lo intenté y lo logré” .
Tras cursar sus estudios en Teotihuacán, regresó a su tierra natal donde trabajó de todo: haciendo mandados, como campanero y hasta organizando los rosarios de la iglesia.
Inquieto y motivado por sus deseos de convertirse en compositor, a los 23 años decidió hacer su maleta y tomar rumbo hacia la capital para probar suerte.
Primer éxito
– ¿Se puede vivir de la composición en este país? –, se le cuestiona.
“Siempre que me lo preguntan, me da mucha pena contestarles, porque de 100 compositores puedo asegurarte que solamente unos 10 viven de esto, afortunadamente yo estuve dentro ese número; tuve compañeros que pasaron años sin que nadie les grabara”.
Más de 60 años como compositor
Con más de 400 temas originales que han sido utilizados también como soundtraks para bioseries y películas mexicanas, el autor consagró su carrera dentro del bolero y la música norteña.
Sobre su propuesta musical, dice escribir desde el sentir de los campesinos, “desde un ambiente sencillo, muy sencillo, ‘corriente’ dirán algunos, porque la música fina es otro rollo, lo mío lo hago con un lenguaje sencillo”, asegura.


































