Culturadomingo, 18 de septiembre de 2016
Poesía, metáfora e imagen
8ª Jornada de Niños y Jóvenes Poetas, Troveros y versadores
Margarita Ladrón de Guevara
(Información completa en la edición impresa de hoy)

JALPAN, Qro.- No sólo en Cuba desde el siglo XVI, también en México, Colombia, Panamá y Puerto Rico hay una ancestral tradición del arte de la poesía improvisada acompañada de música, y ya sea con el nombre de repentismo, trova, torrente o huapango, la lírica tradicional está hermanada por ser una herencia que se conserva de generación en generación. Hace ocho años, en Jalpan inició la reunión iberoamericana de maestros y alumnos en torno a este arte heredado de los andaluces a través de la migración hacia la Nueva España y que también aún se practica en países tan lejanos como Arabia Saudita con el nombre de aitys o Uzbekistán, con el nombre de askiya , ambos incluidos en la lista de la UNESCO, lo que habla del interés de esos pueblos por el reconocimiento y salvaguardia de sus patrimonios vivos inmateriales.
Y a ocho ediciones de esa reunión jalpense llamada Jornada Iberoamericana de Niños y Jóvenes Poetas, Trovadores y Versadores, hay pruebas de la importancia que tiene este arte en los distintos países que participan, como lo son los más de 230 niños el año pasado en la Decimanía, un encuentro de trovadores en Puerto Rico; o el Premio Nacional de la Juventud otorgado a Las Alondras Huastecas en 2015, el trío de jovencitas potosinas que este año viajaron a País Vasco y Rusia llevando el arte de la improvisación huasteco y que participan activamente dese la primera Jornada; ni hablar de Cuba, que posee en cada región una escuela de repentismo; o el caso de Colombia, que a través de la Asociación de Trovadores Colombianos (Astrocol), cada año en Medellín corona al Rey Nacional de la Trova, premio que posee actualmente Alejandro Marín “Cocoliso”, presente en la Jornada.
Para la edición llevada a cabo del 14 al 28 de agosto en municipios de Guanajuato, San Luis Potosí y Querétaro, nuevamente se reunieron como una familia representantes de México, Cuba, Puerto Rico, País Vasco, Argentina, Chile, Venezuela, Perú y Panamá, con delegaciones de niños, jóvenes y sus maestros que hicieron gala del talento en el escenario al momento de improvisar, como es el caso notorio de Colombia, Cuba, Puerto Rico y, por supuesto, México. Ante el contundente dominio que los niños de estos cuatro países probaron en el escenario, la brecha generacional con países como Perú y Chile se hizo muy notoria. Y fue el delegado de Chile, Pedro Torres, quien asumió que es su país el más lejano en cuanto a los esfuerzos por traspasar a la infancia, el arte de payar; Chile sólo envió a dos personas: Torres y su hijo de nueve años, Alonso. Lo mismo en Perú, delegación que incluía sólo a adultos para representar la marinera limeña y canto de jarana; los peruanos admitieron que no se incluye a los niños de una manera formal en la transmisión del arte de improvisar. Argentina, la segunda delegación más pequeña con solo tres representantes, ha participado en las Jornadas y ya tiene, a través del payador Emmanuel Gaboto, talleres formales y pudo este año traer a uno de sus alumnos, el aún tímido Bautista Cabral de 14 años quien enfrentó al público jalpense y se esforzó por lograr el objetivo de todo improvisador: a través del canto improvisado, crear poesía, metáfora e imagen.