Bernardo Gómez Pezuela y Said Muñoz encabezan la empresa dedicada a piezas de precisión para el sector automotriz y que ya cumplió 10 años, cuenta con reconocimiento ISO 9001 y que crece a la par con sus 40 colaboradores
Diario de Querétaro presenta una serie de entrevistas con empresarios que han hecho del estado un modelo de desarrollo económico y de calidad de vida para reunirlos en la revista La Rueda.
Por eso esta nueva serie de La Rueda es más que una lista de empresarios destacados, un mapa humano del crecimiento de Querétaro.
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Tienen una meta fija al frente: hacer de ISOMAQ la mejor empresa en su ramo / Foto: Hugo Arciniega / Diario de Querétaro
Son aún muy jóvenes, pero llevan ya 10 años trabajando juntos en la empresa que forjaron a fuerza de entusiasmo, tesón y confianza. De hecho, aseguran que no han tenido discordancias en esta década en la que han ido creciendo sólidamente. Son Bernardo Gómez Pezuela Uribe y Said Muñoz Tavera.
La empresa, que ha recibido ya el certificado ISO 9001 2015, esIngeniería y Soluciones en Maquinados, ISOMAQ, que ha recorrido ya cuatro diferentes sedes, tiene alrededor de 40 empleados y produce piezas de precisión para diversas industrias.
“Tenemos una filosofía muy arraigada: para nosotros lo esencial es el equipo, las personas que aquí trabajan”, señala el ingeniero industrial Said Muñoz; “creemos fielmente que, si el equipo está bien, si cuidamos a las personas y les agregamos valor, el resultado va a ser positivo. Procuramos tener una baja rotación, tener un buen clima laboral y volvernos cada vez mejores líderes a través de nuestro equipo”.
“Se dicen pronto 10 años, pero han sido un reto, tanto en lo personal como en lo laboral”, dice por su parte Bernardo Gómez Pezuela, ingeniero en diseño industrial y cuya familia se ha dedicado por más de 50 años al ramo de la industria. “Empezar un negocio, como emprendedor, es siempre complejo, y más en el mercado metal mecánico. Al principio prácticamente hacíamos las cosas nosotros mismos. Empezamos a levantar la mano, a pedir a los papás y los amigos, a buscar un crédito con algún banco para solidificar un poco más a la empresa”.
Y así, de tener un espacio muy pequeño con una sola máquina, la pareja, amigos desde la preparatoria que tienen la certeza de “no crecer por crecer”, han avanzado a pasos seguros hasta convertirse en una sólida opción para la fabricación de piezas para las industrias automovilística y eléctrica, principalmente. “No nada más es vender por vender”, resalta Muñoz Tavera; “es entender las necesidades de tu cliente y formar parte de una familia con él, porque eso hace que vuelva y se sienta en confianza, que tú eres la elección con la que pueden crecer juntos”.
Aseguran que desde siempre tuvieron claro sus posibilidades de escalabilidad en su sector y sienten que en nuestra entidad existen grandes posibilidades de emprender y realizarse. “El esfuerzo que se hace en algún momento, luego se regresa en satisfacciones”, asegura Gómez Pezuela. “Creo que eso es algo que deberían saber las nuevas generaciones, porque en estos tiempos de lo super digital todo se quiere alcanzar con el mínimo esfuerzo”.
Muñoz ataja, al tiempo que recuerda que, en México, de cien empresas que se abren a los cinco años desaparecen 65, y de las restantes, sólo el 15 por ciento se consolidan a los 10 años: “Para lograr eso, debes tener un proyecto bien establecido, una meta hacia donde ir y que ella sea tu motor. Se vale desviarse en el camino, pero nunca del objetivo final”.
Para este par de emprendedores el camino empieza a ser más terso; tiene una década detrás que los respalda / Foto: Hugo Arciniega / Diario de Querétaro
“Nuestro ISO 9001 hace referencia a los procesos y nos ha ayudado muchísimo, porque te vas encontrando con niveles de calidad más exigentes. Esto es lo que hace la diferencia entre un taller y una empresa más consolidada”, apunta Bernardo sobre la certificación que han obtenido. “Ha sido un parteaguas, porque nos ha dado las herramientas para poder hacer cambios para mejorar nuestros procesos. Eso nos ha ayudado muchísimo para tener otra perspectiva, otra visibilidad de los procesos”.
Tras el discreto portón de ISOMAQ en la colonia El Salitre, una amplia nave alberga buena cantidad de máquinas con las letras HASS, que incluso se mantienen en los uniformes de los operadores. Se trata del origen de dichas máquinas, procedentes de la empresa estadounidense fundada por Gene Hass y propietaria también del equipo de Fórmula Uno con el mismo nombre. Ha sido la empresa que también ha apostado por esta empresa queretana, y, de hecho, aseguran sus representantes que los creadores de ISOMAQ son los clientes más jóvenes que tienen en Estados Unidos y México.
“Hay que preguntarse si tu negocio puede ser escalable, esa es la guía para seguir por ahí”, asegura Said. “¿Qué hay que hacer? Pues ver cuáles son tus fortalezas, dar a conocer esas fortalezas a los clientes o al nicho al cual estés enfocado, y una vez que te prueben, que conozcan el valor que tú tienes, tú ya puedes darle ese valor y asignarle un precio a tu servicio o a tu producto”.
“Lo más importante es saber que vamos a cometer errores y que nosotros somos responsables, como líderes de la empresa, de las decisiones, que podrán ser acertadas o no, pero que las tomamos siempre en pro del objetivo de la organización, de hacia dónde queremos ir”, insiste Muñoz. “Creo que el liderazgo conlleva el atreverse a tomar riesgos”.
“Obviamente, el crecimiento tiene un precio, el espacio, el personal, pero nosotros estamos desarrollando mejoras con el tamaño que tenemos, aunque no nos cerramos a crecer, pensando en un crecimiento lo más controlado posible”, acota Gómez Pezuela, “teniendo la apertura para escuchar a las personas que siempre han sido claves en nuestras vidas. Tienes que hacer cosas diferentes, desarrollar hábitos nuevos, adecuarte a los nuevos clientes, volvernos mejores líderes”.
Para este par de emprendedores el camino empieza a ser más terso; tiene una década detrás que los respalda y una meta fija al frente: hacer de ISOMAQ la mejor empresa en su ramo. Y poco a poco, “sin crecer por crecer” o “vender por vender”, lo están logrando.
A diferencia de la primera edición dedicada a personajes políticos, en lo empresarial los antagónicos son complementarios para construir el alto reconocimiento de lo bien hecho en Querétaro, el Querétaro de Calidad con reconocimientos nacionales e internacionales no sólo a empresas, sino también a mujeres y hombres que las fundaron o dirigen.
Es un ejercicio con la faceta humana de personajes clave de la construcción, el comercio, la industria y la inversión privada que cuentan con certificaciones especializadas y reconocimiento social por sus aportaciones para un Querétaro próspero, con empleo y mirando al futuro.
Detrás de indicadores como el PIB, el empleo, los parques industriales y los metros cuadrados construidos existen decisiones, riesgos y visiones tomadas con valentía y convencimiento personal por estos queretanos industriosos.