Los corredores se agrupan, identificándose con nombres colectivos y prendas distintivas, sumando esfuerzos para alcanzar la meta que los espera después de 10, 21 ó 42 kilómetros llenos de “momentos”, como lo indica la filosofía del maratón.
Fundador de Aurio Diseño y Construcciones, especialista en estructuras y 4 veces constructor del año, presidió la CMIC y el Colegio de Ingenieros, defiende la calidad de los constructores queretanos y exige “tener confianza en ellos”
Inicia la segunda etapa del Educational Football Program, que beneficiará a nuevos participantes con entrenamiento gratuito y enfoque en desarrollo integral
El presidente municipal, Rodrigo Monsalvo Castelán, informó que el municipio brinda servicios de atención en salud mental, con acciones en escuelas, atención especializada y una línea telefónica de apoyo
La energía de los participantes se agotaba al paso del tiempo, la emoción iba en aumento con cada paso que daban.
Un minuto para las siete de la mañana, las venas principales de la ciudad están cerradas; algunas personas que tienen que salir en domingo toman la ruta alternativa, saturando la carretera 57, como un día entre semana, pero los motivos de hoy no están relacionados con la cotidiana prisa que aqueja a los trabajadores de la creciente industria en Querétaro.
Al paso del frío tiempo, las calles se llenan de los corredores que acuden al “Rock’ n’ Roll Querétaro Marathon 1/2”, desde las locaciones más altas se perciben los deportistas como pequeños puntos coloridos que invaden los pasos peatonales, las banquetas y las avenidas más representativas de Querétaro.
Poco a poco las pequeñas figuras se concentran en el punto de salida, conformando los bloques de acelerados atletas que pugnarán por terminar el largo recorrido que se imponen a sí mismos; las primeras notas musicales rasgan el ambiente, tocando el oído de los participantes, llenando de energía el espacio y dotando de sentido el nombre del maratón.
Por primera vez Querétaro es la sede del maratón internacional, al que acuden alrededor de 12 mil personas de todas partes; Honduras, Monterrey, Kenia, Pachuca, León, Perú, Hidalgo, Francia, Etiopía, Ciudad de México… la extraña lista continúa, conformando la diversidad que caracteriza la carrera de hoy.
Inicia la cuenta regresiva, “diez, nueve, ocho, siete…”, algunos participantes externan con sus gestos esa sensación de adrenalina, un balde de agua fría bajando desde la cabeza hasta los pies, “…seis, cinco, cuatro…”, los familiares brincan de ansiedad, gritan y echan porras, expresan el nerviosismo que les representa ver a sus seres queridos a punto de partir en un recorrido olímpico, “tres, dos, uno”, estalla la señal de salida, se potencian las notas musicales y un millar de pies comienza a martillear el asfalto queretano.
Detrás de la marca de salida descansan sillas de ruedas acondicionadas para la ocasión, otras flamantes, dispuestas para el estreno, algunas otras apenas remendadas, sumándose a las muletas, bastones y andaderas que sirven de apoyo a los participantes con capacidades diferentes; encuadran bloques especiales, con la disposición de dejar estas diferencias detrás de la línea de salida y hacer el recorrido con la misma pericia de las que se denominan “personas comunes”.
Son estos “momentos” los que destaca con orgullo la esencia del maratón, rescatando divertidas y poco creíbles escenas, como la ambiciosa madre corriendo mientras empuja la carriola de un bebé, que a los pocos meses ya se encuentra en el mismo camino de grandes atletas que han reconocido en otros maratones o la Mujer Maravilla y la versión femenina del Capitán América, quienes pusieron su despertador esta madrugada para hacerse visibles en el exitoso maratón.
Cada tres minutos un nuevo grupo de deportistas arranca, los familiares, amigos, conocidos y parejas de los participantes revisan animosa, nerviosamente el puntito que representa su corredor en la pantalla del teléfono inteligente, haciendo uso de la aplicación que pusieron a su disposición los organizadores del maratón musicalizado para verificar las posiciones de los atletas.
La mañana que empezó fría, sube la temperatura con el esfuerzo de los corredores, las camisetas llenas de sudor, los tenis desgastados paso a paso, al tiempo que los rayos del sol calientan e iluminan los rostros de los participantes; en una banqueta una pareja de adultos mayores acomodan dos sillas de plástico y esperan gustosos el novedoso paso de los participantes.
La atmósfera de Querétaro adquiere tintes diferentes, los temas religiosos y políticos carecen de importancia en un ambiente que cada dos kilómetros sorprende a los presentes con música atronadora, renovando las fuerzas de los que empiezan a cansarse en una surrealista escena en la que las ovaciones bajan desde el escenario.
El Acueducto de Querétaro, que tiene sus orígenes en el periodo colonial de la ciudad, hoy enmarca extrañas pero entretenidas imágenes de los corredores, o la Pirámide del Cerrito, que inició su construcción en el periodo prehispánico de Querétaro y se ha convertido en el motivo de leyendas importantes para la entidad, hoy presencia el paso de los rockeros maratónicos.
“Y aunque el sol nos pegue en la cara… bailar hasta quemar, bailemos hasta quemarnos”, es el eco que crea la música de Kinky en el estadio Corregidora, haciendo llegar los versos a oídos de los participantes que casi concluyen sus objetivos, musicalizando así la calurosa bienvenida que les hacen familiares y amigos, y dotando de ritmo los últimos, pero reforzados pasos que hacen falta para cruzar la línea de la meta.
Los corredores están exhaustos, con las caras rojas a punto de estallar, el sobreesfuerzo y los radiantes rayos del sol hacen que parezca cada vez más difícil terminar el maratón; los espectadores que no tienen ninguna relación con los últimos participantes se solidarizan, echan porras y celebran la tarea de personas de la tercera edad y las de capacidades diferentes.
Unas rebanadas de fruta fresca y unos tragos de agua hacen la diferencia cuando los queretanos se solidarizan al paso de los rezagados, aunque la buena voluntad no evita que los más afectados se desplomen justo después de cruzar la meta, con las piernas temblorosas, acalambradas y rosadas; el tiempo se reduce y el asfalto ardiente se tapiza a momentos con los cuerpos de los que no pueden continuar.
Tratando de quitarle importancia al dolor, una mujer se acerca cojeando al destino del maratón, al entrar en el estadio una oleada de desconocidos aplauden su llegada y la rítmica letra de Fobia “Si tropezamos no nos dolerá, no existen cuerpos, mente nada más, eres sangre tibia y yo, me siento vivo”, funge como energizante para concluir una más de las 12 mil historias que hoy se escribieron.