Desarrollan plástico biodegradable
Con almidón, gelatina, glicerol, cáscara de mango, residuos de café y cálices de jamaica
Elvia Buenrostro / Diario de Querétaro
Grupo multidisciplinario, donde participó Verónica Flores Casamayor, auxiliar del Cinvestav Unidad Querétaro, trabajó en el desarrollo de un plástico biodegradable derivado de residuos de agricultura y fuentes renovables, como el almidón, un polímero natural.
En comunicado de prensa del Cinvestav, se subrayó que en los últimos años gana importancia el uso de residuos agrícolas como fuente potencial de fibra, debido a que se tratan de materiales abundantes, generalizados y fácilmente disponibles.
“Su implementación, además de proporcionar ventajas importantes como la reducción de los costos y una menor necesidad de la gestión de desechos, favorece el medio ambiente”, explican.
Los plásticos -detallan- a partir de almidón presentan tanto propiedades insatisfactorias como limitada estabilidad cuando son expuestos a la humedad, descomposición térmica a bajas temperaturas y menor resistencia a la deformación.
Para este fin, dicen, se evaluó el efecto de la adición de subproductos como cáscara de fruta y bagazo en las propiedades físicas (color, textura, morfología, actividad de agua y biodegradabilidad) de un bioplástico.
Es importante señalar que esta condición favorece la descomposición natural y no contaminante de la cuchara por la acción de agentes biológicos.
Los resultados publicados en el artículo han reportado que la adición de fibras naturales influye positivamente en la tasa de biodegradación debido a que actúan como canales que facilitan la entrada microbiana en la matriz polimérica.
En el trabajo también participaron Gerónimo Arámbula Villa, investigador del Cinvestav Unidad Querétaro así como Ricardo Salazar López, Yanik I. Maldonado Astudillo y Javier Jiménez Hernández, investigadores de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro).




























