diariodequeretaro
Localdomingo, 19 de marzo de 2017

Día del artesano

Conoce la historia de Eliseo Benítez, de Guerrero para Querétaro

Eduardo Hernández

“Querétaro me ha parecido bien, aunque ahorita no hay gente porque ya no sirven las fuentes, cuando servían venía más gente, pero ya tiene como dos años así”, lamentó. A pesar de ello le alegra el hecho de que haya personas que le hacen encargos especiales.

Lo que alienta a Eliseo es que sabe que las personas que gustan de su trabajo y no pasan por ahí con dinero, pueden regresar después porque ya saben dónde encontrarlo; espera que lleguen las vacaciones porque es la temporada en la que mejor le va.

DISTANTES RECUERDOS

Los cráneos coloridos, los simpáticos conejos, los jaguares imponentes, las mulitas floreadas y los gatitos monocromáticos han representado durante 10 años los ingresos de Eliseo, suficientes para mantenerse porque no tiene esposa ni hijos.

El artesano vive en Querétaro con dos de sus hermanos que también se dedican a pintar piezas de madera, un gusto que nació en ellos porque en su pueblo, San Agustín Oapan, en Guerrero, todos se dedican a eso, pero Eliseo innovó al agregar más detalles.

Por eso dejó de pintar seis años y se fue a trabajar a una tienda de abarrotes en la frontera, en Monterrey, un escenario poco reconfortante para él; finalmente la creatividad que corre por sus venas lo empapó de nuevo con pintura y mudarse a Querétaro.

“Los cuadros se venden despacio, porque son más caros y llevan más trabajo, esto todo lo tengo en mente, pero de repente se me acaban las ideas de cómo era el pueblo antes, cómo sembraban con yuntas, con bueyes, todo eso lo pinto”, relata.

UN LIENZO DE ANHELOS

“Quisiera tener la oportunidad de exponer mis cuadros de paisajes en algún lado, pero no se me ha dado, y ya no dejan exponer en ningún lado, antes había exposiciones en Jardín Guerrero o en Plaza de Armas y me invitaban, pero ya no”, expresa con timidez.

Los cuadros sobre un marco de 30 por 30 son especiales, considera, porque se da tiempo de decorar el marco con grecas y detalles; conserva la fe de emprender su propio negocio, pero los ingresos que obtiene todavía no se lo permiten.

Espera que en cinco años tenga su propio negocio si se empeña en dar su mejor esfuerzo en el trabajo.

Eliseo pinta y vende sus piezas de 11 de la mañana a siete de la tarde en la Plaza Mariano de las Casas, de 22 personas que se instalaron ahí, sólo él y otros cuatro artesanos han logrado permanecer durante los últimos dos años.

“Hay gente que pide lugar, viene una semana y ya no regresa, me parece importante que se reconozca al artesano, pero también que nos apoyen, muy pocos de verdad reconocen que esto es un trabajo que cuesta”, lamentó.

En el Día del Artesano, Eliseo le dice a sus compañeros y familia “échenle más ganas, somos muchos los que pintamos y los que saben de artesanía, ven los detalles y saben que no hay comparación con lo que hacemos”.

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