Busca no tomar en serio los listados o artículos que en la en listan como una de las autoras importantes o que forman parte de un nuevo movimiento literario en México o Latinoamérica, sino que lo cree más como una estrategia de publicidad y una posibilidad para interesarse en los textos de nuevas escritoras.
El apoyo busca financiar la operación, hospitalización y cuidados posteriores de una mujer queretana de 33 años diagnosticada con una lesión en la médula espinal.
Las novelas son ventanas hacia otras existencias y yo le doy importancia a eso, dice Fernanda Melchor, una de las escritoras jóvenes más importantes del país, que hoy en día continua con las mismas obsesiones que plasmó desde sus inicios en la literatura. Los personajes y sus conflictos son lo más importantes en sus textos, una postura en la que coincide con Milan Kundera, a quien cita para explicar el origen de esto: decía que una novela que no se dedica a explorar las posibilidades del humano, personajes complejos. “Como en la vida no todo es blanco y negro, no todos somos villanos, somos los héroes de nuestra propia aventura aunque a unos no les parezca así. Todos tenemos un poco de todo. Esa es literatura que a mi me interesa, la que cuenta a esta naturaleza humana, que cuenta historias mezquinas pero es capaz de actos sublimes y atroces”, dice.
Originaria de Veracruz, también le obsesiona entender por qué las mujeres en Veracruz se mueren y no pasa nada, “por qué hemos llegado a una sociedad en la que ahora las madres son las que excavan para encontrar los huesos de sus hijos, cómo hemos llegado a donde estamos”, exclama. Desde “Falsa liebre”, su primera novela, explora lo terrenos de la violencia; una que se sitúa a finales de los noventas por lo que el narco aún no tiene un lugar, pero sí sus semillas. “De algún lado tuvo he salir toda esta gente que por 20 mil pesos es capaz de matar cientos de personas por una camioneta y un Nextel rojo; esta gente que descuartiza, que son capaces de matar a su madre. Hace interrogarme cuales fueron las condiciones. Nunca escribo sobre Veracruz, pero es mi ciudad, mi manera de entenderlo”, explica.
En esta, su nueva novela, a través de la ficción explora las sinrazones que subyacen a los actos más desesperados de barbarie pasional. Un grupo de niños encuentra un cadáver flotando en las aguas turbias de un canal de riego cercano a la ranchería de La Matosa. El cuerpo resulta ser de la Bruja, una mujer que heredó dicho oficio de su madre fallecida, y a quienes los pobladores de esa zona rural respetaban y temían. Tras el hallazgo, las sospechas y habladurías recaerán sobre un grupo de muchachos del pueblo, a quienes días antes una vecina vio mientras huían de casa de la hechicera, cargando lo que parecía ser un cuerpo inerte. A partir de ahí, los personajes involucrados en el crimen cuentan su historia.
La novela toma su inspiración de un suceso policiaco que tuvo lugar en Veracruz: en una ranchería, un grupo de personas encontró el cadáver putrefacto de la que era curandera del pueblo, asesinada a manos de su ex amante, quien estaba segura de que ella le había brujería para que regresara; sin embargo este caso nunca fue resuelto con una verdad absoluta, sino muchas versiones al respecto. Este conflicto de realidad en la historia, así como el riesgo de investigar más al respecto fue lo que llevó a Fernanda al convertido en algo de ficción.
“Temporada de huracanes es como un cuento de hadas pero posmoderno, crudo y denso. Es una novela que lo que hace es narrar lo que pasa en un pueblo pequeño cuando matan a la bruja en la costa de Veracruz, la bruja del pueblo. El libro es una exploración de porque sucede este crimen y las consecuencias; quienes son los que cometen el crimen. Existe un entorno para los crímenes de esta naturaleza. Quería yo describir una novela que fuera en un momento oscuro en el trópico, una historia que fuera muy intensa y muy vertiginosa, que avanzará muy rápido, que se leyera muy rápido; jugar con elementos del lenguaje popular, una historia que los propios personajes pudieran contar con su voz propia. Fue una búsqueda para bajar los personajes, la anécdota y como contarla”, describió al respecto de esta novela, la primera que publica con el respaldo de una editorial grande cómo lo es Random House.
En 2013 publicó dos libros: Aquí no es Miami y Falsa Liebre. Ha ganado los premios de cuento, ensayo y crónica, como el Primer Certamen de Ensayo sobre Linchamiento convocado por la CNDH, en 2002; el Virtuality literario Caza de Letras de la UNAM, en 2007 y el Premio estatal de Periodismo de la Fundación Rubén Pabello Acosta, en 2009. En realidad, su primer reconocimiento vino cuando tenía tan sólo 19 años de edad.
“Mi estrategia hasta el momento es pensar que todo esto en un sueño en cualquier momento despertaré y me daré cuenta de que es mentira”, bromea. No obstante más allá de la preocupación por los reconocimientos, como autora su interés está es plasmar las mismas obsesiones sin caer en la continuación de sus libros, escribir algo más sin repetirse.
“El problema está si empiezas a pensar lo que los demás esperan de ti y eso es un error siempre, el proceso no es tratar de enamorar a los demás, es enamorarse de una idea, hacer que esta crezca y que hacer todo lo posible para que esta salga al mundo, si tienes suerte los lectores se enamorarán de tu trabajo, el compromiso es con tu trabajo y es lo que tu puedes controlar”, reitera.
“Muchos colegas está de acuerdo en apuntar que la literatura de punta de lanza que se está haciendo en México y en Latinoamérica las mujeres tenemos un lugar privilegiado. Durante mucho tiempo casi nadie nos peló, así que no tenemos mucho que perder, podemos arriesgarlo todo, pienso en las mujeres escribiendo y cómo nunca hemos tenido un lugar estelar tampoco buscamos mantenerlo, puedes arriesgarte a hacer algo desbordado, eso por un lado y del otro, desconfío de las nuevas categorías”, finaliza.