
Acabo de leer una estupenda biografía de Samuel Beckett en la que Anthony Cronin, el biógrafo, bucea sobre todo en las relaciones familiares del famoso dramaturgo (por cierto, Beckett siempre sufrió una sensación de ahogo que lo llevó a pensar, después de escuchar una conferencia de Carl Jung, que él nunca había nacido), buceo que Cronin, decía, ejecuta recorriendo los crípticos textos que asombraron a todos a mediados del siglo XX.
Las obras de Beckett hunden sus raíces en su huraña personalidad, en sus propias experiencias y en la atmósfera intelectual que se instaló en Europa después de la II Guerra Mundial, atmósfera que dio al mundo el Existencialismo y el Teatro del Absurdo en donde, a pesar de Beckett, se clasificó su obra que vista a la luz de la biografía resulta orgánica y consustancial con su vida.
Sirva este rodeo para decir que la comedia Mamacitas Night, escrita y dirigida por Alonso Barrera en La Fábrica, resultó una comedia orgánica porque sus raíces se encuentran en la experiencia paternal del autor, que juega a dúo con la experiencia maternal de María Aura, la actriz que lleva el papel protagónico del suceso.
No es la primera vez que el director ancla sus textos y montajes en las experiencias que le ha tocado vivir. Aunque no me consta, me parece que eso fue lo que hizo en aquellas comedias que se desarrollaban en España, país en el cual Alonso Barrera estudió la profesión que ejerce, para complacencia del numeroso público que frecuenta La Fábrica, con solvencia.
Mamacitas Night se ha escrito desde el vientre del personaje protagónico y también desde el vientre de la actriz, lo cual da un resultado con el que identifican las espectadoras, sobre todo las espectadoras que, sin lugar a dudas, se ven reflejadas en la mujer que padece los cambios sociales que la maternidad impone.

Esa organicidad hace brillar la comedia que, por otra parte, luce elegante, bien iluminada, con una escenografía de muebles auténticos, con un elenco vestido como debe ser, elenco que destaca con luz propia pues las cuatro actrices y los dos actores poseen abundantes registros que les permiten exponer su propia alegría, aunque a veces los decibeles femeninos se disparen.
Mamacitas Night pudiera dar la impresión de ser una comedia comercial (que en cierto sentido lo es) pero el tema se expone con un sustento instalado en la realidad social que en muchas ocasiones esclaviza, o por lo menos limita a las mujeres que se han decidido por la maternidad, decisión que las enfrenta a problemas que impiden el desarrollo integral de los hombres y las mujeres que gravitan alrededor del fenómeno.
En esas condiciones la comedia se eleva, escapando del facilismo que en muchas ocasiones es moneda corriente en el teatro que busca la taquilla. El facilismo provoca la risa de dientes para afuera, lo cual impide elaborar interiormente los gracejos y enriquecer el momento de esparcimiento, convirtiendo el ocio en tiempo muerto para cumplir de esa manera un objetivo simplón: matar el tiempo. Con Mamacitas Night, al contrario, el tiempo se revitaliza.