Una mama no te quita tu esencia
Deyanira cuenta cómo ha sido su lucha para enfrentar la enfermedad y pide a las mujeres a tomar en cuenta cualquier síntoma
Mercedes Rosales/Diario de Querétaro
A Deyanira Eboli le diagnosticaron cáncer, después de mantener frecuentes malestares estomacales que, con el tiempo, provocaron que su vientre se abultara y que su ropa dejara de ajustarse a su cuerpo.
Para Deyanira estos síntomas estaban relacionados con un mal gástrico y el cáncer no fue una idea que cruzara por su mente, habitualmente ocupada en su trabajo como coordinadora de un desarrollo inmobiliario.
Sin embargo, después de varios estudios y un reporte de patología, recibió el diagnóstico: cáncer de ovario, cuyo origen era mama.
“Cuando yo me sentía mal del estómago, yo decía algo no está bien, pero yo siempre lo relacionaba con un tema gástrico, pero nunca me imaginé el tema de un cáncer. Cuando me dan la noticia es de impacto y me voy de espaldas”, reconoce.
Aunque el cáncer la ha sometido a varias quimioterapias y a una cirugía para retirarle uno de los senos, se mantiene firme y continúa con una expresión serena en el rostro: “Esta enfermedad si no la tomas con buena actitud, tú misma te vas deteriorando”, dice.
Con el temple seguro, señala que aunque los malestares gástricos aparecieron, se enfocó en su trabajo y no priorizó su salud; sin embargo, después del diagnóstico, la atención que le dedica a su cuerpo, se ha vuelto rigurosa.
“Yo a partir de febrero, me sometí (al tratamiento) y he sido muy cautelosa y muy estructurada en mi seguimiento de salud. Nunca me he sentido mal”, afirma.
MI MOTOR ES MI HIJO
Con un hijo de cinco años de edad, Deyanira ha cambiado las prioridades en su vida; jugar con su hijo y darle más calidad de vida se volvieron sus principales objetivos.
“Ha habido cambios muy radicales en él y en mí. Nos hemos amalgamado. Una relación muy fuerte donde hemos priorizado calidad de vida y mucho amor”, señala.
Al recibir un diagnóstico de cáncer, Deyanira enfatiza, no se debe asumir una relación con la muerte; y por el contrario, encontrar un motor de vida y enfrentar la enfermedad de manera positiva.
“Cuando ves que eres vulnerable a perder la vida, que es lo más valioso, quieres recuperar tiempo perdido y tiempo de calidad (...) Eso nos va a ayudar mucho. Eso es lo que a mí me ha ayudado. Tener un motor, mi motor ha sido mi hijo”, dijo.
HACER CONCIENCIA
Deyanira afirma, tras su diagnóstico, que hay que hacer “conciencia” y si es posible, detectarlo a tiempo.
“No lo dejen a un lado. No hay que ser irresponsables, porque yo fui irresponsable y estoy viviendo consecuencias muy fuertes (...) Creo que me ha ayudado la actitud y el acompañamiento psicológico, claro que sí tiene que ver mucho”, indica.


































