Yo no sé mañana, quincuagésimo cuarta entrega
Novela por entregas
Redacción
Por Gabriel Vega Real
No se puede castigar cuando se ignora quién es el asesino. La acreditación más mítica habla de que el dueño del Brazo Justiciero, al cubrirse el rostro, se protegía de los deseos de venganza del espíritu del decapitado.
Todos los libros llevaran la presente leyenda.
Quien no cumpla con este requisito en sus publicaciones, será ejecutado junto con sus obras. Que se publique y ejecute.
La carcajada del Bucles, verdugo en jefe, sonó espeluznante. La sentencia fue atroz, es por esto que, a partir de la semana pasada, las obras publicadas llevan la leyenda insertada en la entrega anterior, amable lector. GVR
Hecha la aclaración, amado lector, regresemos a la historia de los genes de Marcelo Liberado y tratemos en lo posible de olvidar el perverso y diabólico acto.
(Mataora)
Marcelo Liberado Salinas
Desde lejos, como si fuera acompañada por don Cayetano, Artemisa observaba a los torerillos para protegerse de la mirada de los detractores de la Fiesta Brava, seguidores de su difunto esposo, quien tenía dos vidas: la de torero y defensor de los animales.
Ala viuda conocía sus dos vidas, los matadores y los políticos las conocían, quienes las ignoraban eran los activistas que pugnaban que se prohibiera la Fiesta Brava.
Sepa.
Continuará...























