diariodequeretaro
Locallunes, 6 de noviembre de 2017

Yo no sé mañana, quincuagésimo tercera entrega

Novela por entregas

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Redacción

Por Gabriel Vega Real

(Mataora)

Marcelo Liberado Salinas

Aunque los perros se destrozaban, como las puertas y las ventanas estaban selladas, Artemisa vivía dos sorderas: la de la muerte de su esposo y la de la calle, que con sus gritos avisaba la hora nuestra de cada día.

Dios mío, ¿qué pasó aquí? Señor, ¿acaso me has abandonado? No se lo dijo a nadie, gritó como si le reclamara al cielo.

Y, desde la puerta, gritó Artemisa

Lárgate de mi casa, maldito animal.

Lo dijo como si las fieras entendieran.

A lo mejor sí entienden, vayan ustedes a saber

pero comprendamos a Artemisa, nadie puede permanecer impávido ante la sorpresa de encontrase, así nomás, de sopetón, con un montón de perros destrozados, mierda por todos lados, sangre embarrada en los pisos y en las macetas que no se rompieron cuando los animales atacaron.

olé.

Continuará...

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