Era un sábado pálido y aburrido; el día era un bisonte fugitivo.
Meme volvió a cerrar los ojos para visualizar su viaje a Cuba.
Al llegar a mi recámara transcribí las notas de la libreta, también escribí la historia del matrimonio de la licenciada Lety, quien enviudó desde que se casó.
Este sábado se realizaron varias actividades en el área natural protegida, donde se tendrán distintos eventos conmemorativos medioambientales en el transcurso del año
Poco a poco las personas comienzan a congregarse en la zona arqueológica para participar en rituales y actividades con motivo del equinoccio de primavera
Sugiere el consejero nacional al exgobernador, Francisco Domínguez Servién, que busque o un terapeuta o un sacerdote para recuperar la estabilidad y ser libre
La ciudad era un laberinto de pensamientos, la gente no sabía qué hacer el fin de semana. Los mexiqueños decidieron escapar de las estampidas de mamuts de la ciudad, caminaban escoltados de vendedores y fantasmas. Había globeros con el atado de peces, jirafas y tortugas, niños correteando a los delfines que emergían de la cantera, las sirenas se bronceaban en la fuente de las hienas. Los fantasmas se escondían en los troncos de los árboles. En el sótano del Museo de la Ciudad, el fantasma de Maximiliano se tapaba los boquetes que le dejaron los disparos de su fusilamiento, miles de fantasmas que se perdieron con el trote de los años permanecían de pie ante los turistas que hacían fila en los restaurantes, los músicos invocaban el espíritu de Bob Marley. En el Panteón de los Queretanos Ilustres, se escuchaban aburridas pláticas bajo las lápidas.
En poco tiempo, las mesas de la cafetería se atiborraron. Hablaban, pero no se oían sus palabras. Sólo se escuchaban los pensamientos de los fantasmas y el aleteo de los zopilotes. El escritor mudo, ató de la correa a su rinoceronte albino y se retiró pensativo, atravesó el cuerpo del capitán de meseros, quien publicó un anunció en Facebook solicitando meseras. Las cocineras y el capitán se improvisaron de meseros. En la plaza, un grupo de cadáveres se maquilló para interpretar leyendas queretanas. Una familia de patos momificados atravesó la plaza.
La licenciada Lety agarró la fiesta y se fue con los abogados a La Mulata, donde conoció al que sería su esposo, se enamoraron al primer beso. El lunes, muy de madrugada, el novio alemán regresó a Berlín, la licenciada Lety no recordó que le había dado su teléfono, sus datos de Facebook y el sí. Entre audiencias y su maldito juego de Plantas contra Zombis, casi olvidó a su novio, pero no sus besos. Supo de él tres meses después. El novio alemán fue a esquiar a Suiza, donde tuvo un accidente terrible, permaneció dos meses en estado de coma, durante ése tiempo vio la figura de la licenciada sentada a un lado de la cama del hospital, la licenciada acariciaba un rosario y elevaba oraciones por la recuperación de su futuro esposo, quien al salir del estado de coma, solicitó a sus padres y a sus amigos que contactaran a su novia por Facebook y le llamaran por teléfono. Al abrir los ojos estiró los brazos y pregunto por la chica que permaneció en la silla. Le informaron que nadie estuvo a su lado. Insistió en que Lety estuvo sentada en la silla todo el tiempo y cuando sentía que se le apagaba la respiración, su novia de una noche lo tomaba de la mano y le daba besos en las mejillas. Despertó con la sensación de los labios y el llanto de su chica. Al llegar a su casa, tomó el teléfono y le marcó, la licenciada casi sufre un infarto cuando escuchó su voz, pero se desmayó en el momento en que Arne le dijo que siempre estuvo a su lado, quería volver a verla y continuar su noviazgo de una noche. Lety lo pensó dos segundos y consintió en que se volvieran a ver. Después de unas semanas, le suplicó que lo invitara a su casa, delante de toda la familia le pidió que se casara con ella, la gallina salió cacaraceando y se fue empollar sus huevos, el padre se tragó el hueso de la aceituna, la madre se quemó con el comal de las tortillas y el hermano menor se acurrucó en los brazos de la novia. Hubo un lapso de silencio, al novio alemán le sudaban las manos, se arrempujó el caballito de tequila. La gallina rascó la tierra, el pato que se creía ganso correteó al perro y el perico se tapó la cabeza con las alas. En La selva taurina, los amigos alemanes que la conocieron en La Mulata bebían barriles de cerveza. La licenciada lo pensó tres segundos. El matrimonio, aunque nadie lo entienda, es cosa seria. Después de otros tres segundos, la licenciada se abrazó de su hermanito y dijo que sí, el colibrí se metió por la ventana.
A Moy, el hermano menor, se le resbalaron las lágrimas, la mamá se tragó el bocado de chile relleno y se volvió a quemar la mano en el comal, el padre se picó el ojo cuando quiso morder el taco, Magda sirvió caballitos de tequila y un vaso de agua de Jamaica para Moy. Levantaron su bebida y brindaron por la felicidad de la pareja, Arne y Lety se dieron un beso al estilo de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart. Arne trató de arrodillarse para colocar el anillo de compromiso, pero un severo malestar no se lo permitió. En el accidente, el bastón para esquiar se le enterró en el abdomen.
La licenciada continuó laborando en el despacho, dejó su juego de Plantas contra Zombis y estudió un curso exprés de alemán. No mencionó su compromiso a sus socios de la firma hasta que llegó el momento de viajar a Alemania para formalizar el compromiso matrimonial. Al abogado Rojo se le chorreó la copa, el abogado Irving permaneció pensativo con el montón de asuntos pendientes y el malestar de que pronto dejaría de ver a su amiga de la infancia, recordó que de niños trabajaron en tiendas de artesanías, que prometieron comer en los mejores restaurantes y que viajarían a Cuba. Al abogado Guadi Henaine le entraron los retortijones, fue corriendo al baño, al regresar pidió una botella de champaña. Después de la sorpresa, brindaron por la felicidad de su amiga y socia, después de la segunda botella se pusieron a llorar en la zona VIP de La Mulata.
Al viajar a Alemania, la licenciada me pidió que la llevara a la Ciudad de México, durante el trayecto permaneció pensativa, llamó a sus padres y le venció el llanto cuando se despidió de Moy, le prometió que a su regreso lo llevaría al cine y le traería el videojuego de Plantas contra Zombis.
Después de que Meme dijo que en la mansión cubana, un hombre de apariencia militar sacó la botella de tequila y dijo salud, quedó pensativo, como si sus pensamientos fueran un rompecabezas de diez mil piezas, saboreó su café y cerró los ojos. El grito de ánimo, lo regresó a la cafetería. El grito provino del personaje de camioneta amarilla quien, cansado de ver tanto silencio, decidió dedicar su vida a espantar a los zopilotes y a los fantasmas, pero los fantasmas permanecían con la mirada gris y los labios secos en los portales de la plaza, sólo los cocodrilos y las mantarrayas se alebrestaban, los delfines sonreían al emerger de la cantera, mientras los turistas se tomaban fotografías con El Ánimo, el personaje de la camioneta amarilla.