Analistas políticos
En la abundante cantidad de columnas solo importan las que tengan más calidad. No contribuyen mucho al análisis si se vuelven informativas, si son parciales, si especulan o inventan.
Nada es más nocivo en la información que la recurrente proclividad a las teorías conspirativas. La propaganda gubernamental o partidista disfrazada de columna es una tomadura de pelo a los lectores.
Un buen análisis despliega el examen de los hechos y las personas para explicar y orientar. Puede ser crítico o no. El amarillismo es tan menor como el palerismo.
Un verdadero analista político no debe ser incondicional de nada ni nadie. En el fondo sirve a la sociedad.
Recadito: hacer más y mejor por Xalapa.














