¡Ay, Bartola!
Segura estoy de que conoce la famosa canción de la Bartola, escrita por Chava Flores, un himno de la música popular mexicana que retrata con verdad y con el humor distintivo de su autor, la realidad económica que se padecía a mediados del siglo XX.
Época histórica en donde la inflación nada más no daba tregua y la subsistencia se tornaba diariamente en un verdadero milagro; me gustaron los tiempos en donde se hablaba de estirar los pesos, justo como algo del pasado.
Lamentablemente para todos, hoy en día la inflación con todo su significado y sus consecuencias, es de nuevo una realidad.
No hay noticia de economía diaria, que no sea dominada por dos factores infaltables; la inflación, y las cifras de moratoria en créditos al consumo.
Y qué significa esto, bueno, pues la inflación en términos sencillos con ánimo explicativo, resulta ser aquel fenómeno de la economía que se caracteriza por un aumento en el precio de los bienes y de los servicios.
Para los simples mortales, que no sabemos de economía, pero sí de deudas, y que somos expertos en mantener a la familia con ingresos al día, notamos la inflación el día que vamos al mercado y vemos que el tomate ya alcanzó los cincuenta pesos el kilo.
Y que por el mismo camino, van otro tipo de vegetales y verduras de la canasta básica. O cuando el gas, ya subió. Pues así, entre dos o tres pesos, de momento no se sienten, pero sí afectan.
Porque antes de terminar la semana, (más bien el día) ya te acabaste lo que tenías destinado para más tiempo. Y pues ya parecemos magos, porque, aún y que el salario mínimo ha aumentado por política gubernamental, ahora alcanza para menos.
Cuando apretarse el cinturón ya no es suficiente, porque compramos menos con más dinero, entonces entendemos el verdadero concepto de la inflación, y cómo es que se padece.
A la par de la inflación tenemos los nuevos récords de cartera vencida y moratoria, ¿a qué se refiere esto?, pues a la pérdida de la capacidad de pagar en tiempo y forma los compromisos de pago adquiridos.
Así el cumplimiento en los pagos de las tarjetas de crédito, los créditos de nómina, y los créditos personales son los que más han resentido, esta falta de pago.
Consecuentemente a ello, se pondrán en riesgo el historial crediticio, -por decir lo menos-, la viabilidad para obtener un crédito en el futuro, frente a alguna emergencia, y desde luego, y no menos importante, la paz y la tranquilidad de los hogares.
Ejemplo, ante esta cifra nuevo récord de moratoria, en créditos bancarios, ¿qué se está haciendo por parte del sector, para permitir o facilitar que las personas puedan pagar lo justo, en condiciones que les permita no afectar su historial de cumplimiento?
Hemos dado seguimiento a los exhortos gubernamentales en donde se les llama a los banqueros a prestar más, ¿cuál es la finalidad de endosar esta deuda pública a las familias mexicanas ahorcadas, que apenas pueden llevar el día a día?
Conviene reflexionar sobre el particular para evitar otra crisis que ponga en riesgo no solo los capitales de los bancos, mejor dicho, el dinero de los ahorradores.
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